Un grupo de expertos y estudiantes de toda España asisten en Cáceres al curso de verano 'Ética ambiental en el siglo XXI: repensar nuestras relaciones con la naturaleza' organizado por la Cátedra de Ética Ambiental 'Fundación Tatiana de Guzmán el Bueno' de la Universidad de Alcalá.
El curso está impartido por expertos de varias universidades españolas (Alcalá, Zaragoza, Rey Juan Carlos, Navarra, Alicante, Instituto de Empresa) y asisten unos 30 estudiantes interesados en la conservación del medio ambiente desde una perspectiva amplia y multidisciplinar.
Desde la organización, se señala que se trata de estudiantes en Ciencias Ambientales, Ingeniería de Montes, Agrónomos, Geografía, Geología, Biología Ambiental, Filosofía, Humanidades, Economía, Sociología, Antropología y disciplinas afines.
Entre los temas que se abordarán, destaca la relación del medio ambiente y el desarrollo económico; la necesidad de repensar la ética en nuestra relación con el medio rural, o los valores de las políticas públicas y los valores ambientales en la Educación.
PERSPECTIVA MULTIDISCIPLINAR
El curso pretende "promover la reflexión sobre cuestiones éticas y morales relacionadas con la conservación del medio ambiente, desde una perspectiva interdisciplinar y abierta", según ha indicado el director del curso, el catedrático de la Universidad de Alcalá Emilio Chuivieco.
A la inauguración, ha asistido el vicerrector de la Universidad de Extremadura (UEx), José Luis Gurría; la concejala de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Cáceres, María Teresa González, y el secretario del Patronato de la Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno, José Picón.
De esta forma, el secretario del Patronato, José Picón, ha destacado el hecho de que el curso "es la primera actividad de la Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno en Cáceres" y "una expresión de la voluntad de mantener vivos los vínculos históricos con su fundadora, descendiente de la conocida familia cacereña de los Golfines".
Y, Picón ha explicado que la sede de los cursos, el Hotel-Palacio de los Arenales, patrimonio de la Fundación, es un enclave conocido por su restauración no sólo arquitectónica sino ambiental, con una importante repoblación de olivos y un original bosque artificial de nidos de cigüeñas.