Corrupción quizá sea una palabra demasiado grande. Y tampoco se puede generalizar. Pero lo sucedido estas semanas con Osasuna ha sido de alguna manera la gota que ha colmado el vaso. Una señal de alarma social sobre un fenómeno que parece estar más extendido y asentado de lo que se creía. Ya estábamos acostumbrados a ver políticos corruptos en las portadas de periódicos y telediarios. El espacio económico no se escapa de esta especie de epidemia. El fraude fiscal, las irregularidades con la Seguridad Social y los quiebros al IVA saltan a la prensa un día sí y otro también, además de las sentencias sobre preferentes, cláusulas suelo y otros productos ventajistas en el espacio bancario. Tampoco el ámbito cultural se libra con la piratería. Y ya ni hace falta salir del portal para encontrarse con escándalos como el de Asfi. Incluso la reserva moral y ética de la educación puede resultar intoxicada con prácticas fraudulentas de plagios en investigación y pufos en exámenes. Lo legal y lo moral no tienen por qué ser sinónimos, ya que las sentencias no sólo las dictan las Audiencias, también las conciencias. La delgada línea roja que separa una conducta ética y otra no ética es cada vez más tenue y mina los cimientos y la confianza de toda una sociedad que no puede vivir al amparo de “todo el mundo lo hace y no voy a ser el único que cumple”. La duda es terrible: todo el que puede, ¿acaba metiendo la mano al cajón?
Por supuesto que la gran mayoría de la ciudadanía, empresas, partidos políticos, sindicatos, ayuntamientos, clubs, entidades, sociedades gastronómicas o peñas…. presentan conductas ejemplares. Y también es cierto que hay niveles y niveles. Casos y cosas. No se puede comparar un grave caso de apropiación indebida con la simple picaresca. O un paraíso fiscal con no pagar el IVA en la reforma del baño. Pero en el fondo flota la pregunta clave de si se trata de “manzanas podridas” o lo que está podrido es “el cesto”. Si estamos ante conductas individuales o ante una cuestión colectiva arropada por un ambiente estructural.
¿Por qué esto pasa en el Valle de Egüés y no en la zona alemana de Baviera? ¿Es cuestión de genes o de sistemas? Estas son algunas de las preguntas que se hace el profesor de Filosofía del Derecho de la UPNA Jorge Urdánoz, una de las cinco personas expertas en ética y formación consultadas por este periódico (Guillermo Múgica, Mikel Aramburu, Joaquín Roa e Irene López Goñi) en un debate plural sobre causas y remedios, diagnósticos y proposiciones. Unos ponen la solución en aumentar los instrumentos sancionadores y punitivos. En “el palo”. Otros en reforzar la educación en valores: “la zanahoria”. Pero antes de llegar a las reflexiones y opiniones, conviene un pequeño barrido por los diferentes campos de batalla entre lo moral y lo legal, lo ético y lo utópico en los últimos años. Una lucha interna entre el bien y el mal que cada uno de nosotros, a nuestra escala, también hemos podido vivir en algún momento.
políticA
De lo legal a lo moral
Del ‘caso Egüés’ al ‘affaire’ Can pasando por media Navarra
No hace falta remontarse a la época de Urralburu y Roldán para encontrar aguas revueltas en el espacio político. El valle de Egüés ha sido el epicentro de una corriente mucho más profunda que afecta a todo un régimen y a una época de expansión urbanística. Si bien las únicas sentencias condenatorias se dictaron contra el exalcalde Galipienzo en 2009 (un año de cárcel por un delito de negociaciones prohibidas a los funcionarios públicos y prevaricación) y aunque sus sucesores como Josetxo Andía ha sido absueltos por otro tema de preferentes y hay varias causas abiertas, ninguno de ellos se libraría si se adopta el enfoque que aportan varios de estos expertos cuya tesis es que, en política, una cosa es la legalidad y otra la ética. Es decir, una cuestión es la responsabilidad jurídica y otra, la responsabilidad política.
Esta prueba del algodón tampoco la pasarían los protagonistas de otro importante culebrón estancado ahora en una comisión de investigación parlamentaria: el cobro de dietas en la Can y todo lo relativo al desguace de esta entidad financiera en los últimos años, con importantes nombres propios en el candelero.
Existe otro reguero de pequeños casos en distintos consistorios e instituciones, aunque ninguno ha alcanzado las cotas mediáticas de los dos primeros. Casi siempre han sido destapados por corporaciones entrantes o por informes de la Cámara de Comptos. Así, en 2011 el que fuera alcalde regionalista de Murillo el Fruto fue absuelto del delito de prevaricación por irregularidades en la concesión de unas ayudas a obras de rehabilitación, aunque la juez consideró que el primer edil “cometió una patente infracción” administrativa.
En Murugarren -objeto de un largo y poliédrico proceso entre 2011 y 2014- también se dio una doble decisión en los tribunales de restitución de fondos y de condena penal por “prevaricación” a una expresidenta del concejo y dos ediles. Los tribunales cuestionaron unas obras públicas por estar sobredimensionados y adjudicadas por vía de urgencia para favorecer a una única empresa y con tramos sin ejecutar.
Cintruénigo también fue objeto de una larga serie de noticias en 2009 por la aparición de una supuesta Caja B que databa de los años 90 y que fue investigada tanto por la fiscalía como por la Cámara de Comptos.
Finalmente, el año pasado el Juzgado de Aoiz abrió una investigación en torno a “una práctica irregular” en el Ayuntamiento de Yesa sobre 84.000 euros de subvenciones cobradas en los años 2010 y 2011.
Los casos -algunos en espera de desenlace- son de diferente calado y en pocos se ha llegado a una condena tajante, pero el problema de fondo es el mismo: la tentación que existe cuando se tiene un cargo en la cúspide del poder de hacer y deshacer con un objetivo en el que se desdibuja el bien común por el que fueron elegidos.
deporte
Cuando no hay juego limpio
De la sombra del dopaje en ciclismo a la oscuridad de Osasuna
El mundo del deporte -paradigma de la competición noble y el juego limpio- no se ha librado de esta epidemia. No es necesario repasar lo sucedido en Osasuna porque está siendo actualidad y detonante de este análisis, pero sí que es cierto que el fútbol ha tomado el relevo de otro deporte en el que estaba puesto el foco como era el ciclismo, especialmente por el dopaje. Navarra pasó de costado por el escándalo de la Operación Puerto, aunque hay varios corredores en el limbo jurídico al estar presuntamente implicados, pero sin demostrar su doping. En el otro lado de la balanza, también ha habido clubs y entidades que han mantenido vivo y sano el ciclismo en sus categorías inferiores (Villavés, Ermitagaña, Burunda, Aranguren, Estella…) o que han llegado a primer nivel como Caja Rural.
Aunque más que de ilegalidad o irregularidad, hay que hablar de irresponsabilidad, como quiera que por el medio había dinero público, hay un deporte, el balonmano, con dos equipos que ejemplifican toda una época con actuaciones que buscaban el éxito deportivo y de marketing a cualquier precio y al albur de un contexto institucional concreto. Son el Portland San Antonio e Itxako (femenino, y con el efecto colateral de Asfi). Se trata de dos proyectos deportivos finiquitados, pero que en un momento dado fueron adoptados como bandera de aquella Navarra imparable que llegaba a finales y llenaba los palcos de autoridades. Equipos construidos por encima de las posibilidades económicas reales con presupuestos para ganar ligas y copas, pero sin una base sólida o sostenible en tiempos de vacas flacas. Experiencias que contrastan con la más modesta pero eficaz gestión y modelo deportivo de otros clubs como Anaitasuna o Beti Onak.
En otro apartado de este terreno movedizo habría que situar también proyectos de instalaciones e infraestructuras deportivas desmesuradas (Reyno Arena, Circuito de Los Arcos…). Aventuras megalómanas que se llevaron un porcentaje muy importante de los fondos públicos y ahora, o están cerradas o se ha traspasado su uso al ámbito privado. Y finalmente está todo el complejo asunto del IVA y los patrocinios que ha sacudido la economía de distintas federaciones y equipos. Aguas revueltas también en el deporte.
economía
El color del dinero
Fraude fiscal, ‘tarjetas black’ y otras cosas
Mientras muchos agentes económicos capean con sufrimiento y principios una época de crisis manteniendo puestos de trabajo y la economía real, otra parte minoritaria, -pero que se ha llevado las primeras páginas- ha incurrido en prácticas irregulares que han manchado el sector. En el ámbito bancario, el caso Can se ha tratado en el apartado político aunque los juzgados están evacuando ahora sentencias favorables al consumidor en materia de prestamos hipotecarios abusivos de la reciente época de diferentes entidades. Además, Intermon Oxfam ha sido una de las ONGs que se ha ocupado de denunciar el fraude fiscal cuesta cada año a nivel estatal unos 59.000 millones de euros, “el 72% de los cuales pertenece a grandes empresas y grandes fortunas”, dicen. ELA, por su parte, anualmente emite un informe en el que asegura que la mayor parte del fraude fiscal se centra en las rentas empresariales de IRPF y en el impuesto de sociedades. El propio Gobierno de Navarra, en su Plan de Lucha contra el Fraude, preveía recientemente recuperar 560 millones con distintas acciones. En febrero la Policía Nacional detenía en Navarra a diez personas por defraudar 12 millones de euros en ayudas al desempleo por 2.200 falsas altas a la Seguridad Social, aunque el caso más típico es el contario, compañías que emplean a personas sin darlas de alta o a falsos autónomomos. La Inspección de Trabajo está trabajando en este campo últimamente con 856 expedientes en 2014. El IVA es otro tema delicado. A nivel estatal la evasión de este impuesto supera el 20%. La Guardia Civil destapó una trama en Navarra en 2012 por la que se defraudaban más de 20 millones en este concepto. Respecto a los paraísos fiscales y las SICAV, no hay datos globales, pero se ha sabido de uso de estos mercanismos de conocidas personas de la vida pública.
sociedad
Excepciones dolorosas
Cuando justos pagan por pecadores
La sociedad civil, el tercer sector y el mundo educativo, que parecían la reserva moral contra este ambiente turbio tampoco han sido ajenas a sus efectos. El año pasado estalló el asunto de Tasubinsa poco después de que la sigla de Asfi de Iñaki Gil (encarcelado y compartiendo ahora celda con un dirigente de Osasuna) dejara una hosca millonaria (1,7) a 82 comunidad de propietarios. Por suerte las sospechas sobre ONG no han vuelto tras el caso de Fundación Humanismo y Democracia a principios de los años 2000 ya que el autocontrol y la transparencia es muy elevado. A menor escala (la nanocorrupción..), varias sociedades gastronómicas han detectado pequeños fraudes o han colocado cámaras en las barras y, al hilo de Osasuna, se ha hecho famoso el presidente de la Federación de Peñas, Germán Urabayen, al que se acusa de llevarse casi 38.000 euros.
cultura Y EDUCACIóN
Piratería y plagios
Dudas en la reserva moral por excelencia
Muchos expertos ponen en la Educación y la Cultura sus esperanzas para una regeneración moral de la sociedad. Y probablemente sea así pero tampoco se debe obviar que ambos mundos han sido sacudidos por casos no muy ejemplarizantes que tienen que ver más con la ciudadanía que con sus profesionales. A nivel estatal los últimos datos hablan de 1.700 millones de fraude por descarga de películas, libros…, algo de lo que casi nadie se libra y que pone en riesgo la creación intelectual. Aspecto que también está en juego en otra práctica que se ha incrementando exponencialmente con Internet como el plagio de tesis, trabajos e investigaciones más allá de la tradicional picaresca de copiar en los exámenes.
El Post-it
Daniel Innerarity y Gervasio Sánchez, el martes en Pamplona con la UPNA Esta temática de los valores es la que precisamente el filósofo y premio Príncipe de Viana Daniel Innerarity abordará, junto al fotoperiodista Gervasio Sánchez, en una jornada (martes 17 horas a 19 horas en el Planetario ) sobre Crisis ética, crisis de valores organizadas por la Universidad Pública de Navarra en el ciclo Solasaldiak-Conversaciones. Se trata de una cita y de unas voces imprescindibles.
test de andar por casa
¿Eres un corrupto potencial? Todos y todas llevamos dentro ese diablillo que nos hace flaquear entre el bien y el mal. Pero no en grandes decisiones o desde puestos decisivos, sino en nuestra vida cotidiana. Pequeñas tentaciones sin importancia pero que nos pueden servir de cura de humildad a la hora de criticar a los demás y de aviso preventivo, siempre en clave humorística. Si sacas más de un 4 malo…
preguntas
Supermercado: ¿levantas la bolsa de la fruta en el peso o cambias la etiqueta?
El supermercado es un buen banco de pruebas. ¿Quién no le ha dado a la tecla de la máquina antes de dejar caer todo el peso de la bolsa de calabacines o no ha pegado la etiqueta de los kiwis de segunda categoría a los buenos?
portal: ¿Has cogido el periódico del vecino?
La escalera también es un laboratorio importante. Si alguna vez has cogido una revista del buzón del vecino, no has devuelto ropa del tendedero o te has inventado una excusa para no entrar en la junta vete mirándotelo…
obras y reparaciones ¿Con iva o sin iva? ¿A quién no le han hecho esa pregunta ? Y, ¿qué has respondido? Y luego los autónomos se quejan y nosotros también de que no hay servicios.
bares y peñas: ¿eran tres o cuatro cubatas?
¡Qué pocos son los que cuando un camarero les cobra de menos les hacen ver el error y qué fácil redondear en los sobres de las sociedades gastronómicas…
Juego: con 2, hamarreko
A ver quién puede decir que nunca se ha tirado un tanto de más al mus o que ha contado mal en parchis…
objetos: Total, sino me lo llevo yo lo cogerá otro…
Te encuentras algo de valor en la calle o en el monte. ¿Lo devuelves? ¿Lo dejas a la vista? Qué difícil. Aunque peor es responder al robo de una prenda en un bar cogiéndose otra como recambio.
coche: ¿dejas tarjeta?
Aparcando le das un pequeño golpe al coche de al lado. ¿Le dejas una tarjeta con tu número para llamar al seguro?
video y música: ¿cuál fue el ultimo cd que compraste?
Colarse en el cine estaba mal visto, pero descargarse películas, música y ahora, también libros, es lo más normal. Aquí, sí. En Suecia menos…
Fuente: Diario de Noticias