Adela Cortina: «El desánimo ha llevado a apostar por quienes todavía no han gestionado en el poder»

CATEDRATICA DE ETICA, ADELA CORTINA, EN CURSOS VERANO. DONOSTIA

La catedrática de Ética Adela Cortina inaugura esta tarde el curso de la Universidad Internacional del Mar 'Retos de la universidad en el siglo XXI' (Aula de Cultura de Cajamurcia, 17.30 horas). Esperanzada en el futuro y en la nueva generación que toma el relevo, la filósofa reclama responsabilidad para recuperar las cotas de justicia social perdidas.

 

-Las elecciones europeas han llevado desde las calles y las redes sociales hasta las urnas el descontento de la sociedad española…

-Lo que demuestran los resultados es la enorme insatisfacción en relación con la justicia social, en Europa y en España. En Europa los últimos tiempos han sido de descuido de la la Europa social. Hay una gran cantidad de temas que no se plantean ni se intentan resolver, como el desempleo, la inmigración, la cooperación… aquellos que soñábamos con una Europa social, vemos que está la pobre bastante cariacontecida. Quisiera que fuera esa Europa que soñamos, política, ciudadana, social, que se preocupa por los más débiles. Si volvemos a España ocurre lo mismo, la gente ha expresado su insatisfacción ante problemas como el enorme desempleo, que es el principal, con que los jóvenes se tengan que marchar, los escándalos de corrupción, los recortes en sanidad… Hay un desánimo que ha llevado a apostar por quienes todavía no han gestionado en el poder, diciendo, 'a ver si por aquí sale algo'. La lectura debería ser pensar en qué tenemos que cambiar, que la gente nos está diciendo que la justicia social le importa. Y quienes no han gestionado tienen que pensar en que sea viable. Ese descontento ha traspasado una linea: no es lo mismo una manifestación que un voto secreto, donde me encierro en la cabina. Son muchos, no solo los jóvenes que se reunían en asambleas, otra mucha gente más adulta, los que han dicho que esto tiene que cambiar.

El miércoles será coronado Felipe VI, ¿es el relevo generacional necesario?

-Yo creo que las universidades públicas españolas son buenas. Estas historias del Índice de Shangay, que aterran a todo el mundo, hay que mirarlas bien. En todos los primeros puestos están universidades estadounidenses o británicas, y los parámetros se construyen desde el inglés; las que no están en ese ámbito salen de partida en mala situación. A mí los 'rankings' no me merecen ningún respeto, porque lo que hay que mirar es cómo se construye el 'ranking'. Quienes tenemos relación con revistas españolas que son buenas debemos intentar que cojan un nivel internacional y que nuestro idioma sea científicamente considerado, si no siempre estaremos por detrás.

El modelo de universidad generalista, como la de Murcia o Valencia, tampoco ayuda…
-Universidades como la de Murcia y Valencia, generalistas, deben transmitir conocimientos y promover la investigación. Pero si transmitimos conocimientos muy especializados, en España van a tener muy difícil salida laboral. Cada vez se necesitan más gentes con muchas capacidades y habilidades. Si estás muy especializado, o aparece ese empleo tuyo o acabas teniéndote que ir al campo para ver si recoges alguna cosecha.

El aumento de las tasas y el recorte de becas, ¿han roto el principio de igualdad de oportunidades?
-Los sistemas de tasas y becas deberían ser proporcionales a la capacidad adquisitiva de la familia de los alumnos. Por otro lado, también tengo que decir que los alumnos que tengan la posibilidad de matricularse, que sean muy responsables de que tienen una oportunidad de oro que no tienen en otros lugares del mundo; es muy triste también la tasa de absentismo y abandono. Pongamos todos de un lado y de otro: que por razones económicas no quede nadie fuera, pero que todos aprovechen esa oportunidad, tengan medios o no. Seamos serios todos.

¿Cómo valora la entrada de dinero privado a las universidades públicas?
-Hay una diferencia muy grande entre las ciencias y las humanidades. Los científicos no pueden formarse solo en la universidad, tienen que aprender en la industria y los laboratorios. Y un laboratorio hoy en día no lo puede pagar la universidad porque no lo puede pagar el Estado. Es un problema serio que hay que tomarse en serio, sin demagogia. ¿Puede el Estado permitirse pagar laboratorios e institutos de investigación, o hay que imaginar planes mixtos de colaboración entre la universidad pública y las empresas? Yo creo que en el terreno de ciencias cada vez es más necesario.

¿Debe la universidad asumir mecanismos de rendición de cuentas?
-Por supuesto, todos tenemos la obligación de rendir cuentas. Ojalá fuera posible que se hicieran auditorías claras, que todos tuviéramos que rendir cuentas y fuera público. Es de primera necesidad y fundamental. Y los sistemas de selección del profesorado hay que repensarlos mucho.

¿Con qué estado de ánimo saldremos de esta crisis?
-Los que han sufrido determinados daños, resulta irreparable, es fatal. Pero de cara al futuro, saldremos; pero lo importante es cómo vamos a salir, y si habremos aprendido algo de lo mal hecho para no volver a repetirlo. Nuestra vida está en nuestras manos, y este el momento de plantearnos qué queremos hacer para nuestro futuro. La corrupción y la mala gestión han causado un daño enorme, aprendamos que no puede ser. Estamos en un momento muy bueno para lanzar mensajes de responsabilidad y esperanza de futuro. Aprendamos qué hemos hecho mal y no lo repitamos.

Fuente: La Verdad

 

 

 

 

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