Adela Cortina: “No hay buenas sociedades sin empresas éticas”

La Catedrática de Ética de la Universitat de València y Directora de la Fundación ÉTNOR, Adela Cortina, participó el pasado lunes en un desayuno empresarial en el que se encargó de explicar porqué sirve la ética en la empresa.
 
Cristina Plumed, presidenta de ASECAM, resaltó que “a pesar de que los empresarios hemos demostrado ser camaleónicos y adaptarnos a los cambios, la ética es necesaria, y la sociedad necesita un cambio”. 
 
Enrique Belenguer, presidente de la Fundación ÉTNOR, recordó que “ÉTNOR significa ética para los negocios y las organizaciones. La fundación es un espacio de reflexión no solo académica, sino también un espacio para la acción, para empresarios que quieren hacer las cosas bien y las hacen bien, para hacer de la sociedad valenciana una más justa, más ciudadana”.
 
Adela Cortina comenzó su conferencia apuntando que “las empresas son más o menos morales, pero nunca están más allá del mal o del bien moral” como también ocurre con las universidades, los políticos, con todos. “Una buena empresa es un bien público, porque trabajan en ella unos cuantos, pero después la disfrutan todos. Porque las empresas dan una riqueza que no dan otro tipo de organizaciones: las empresas dan bienes materiales, dan trabajo, dan transferencia tecnológica, gestionan el conocimiento, y proporcionan una serie de valores intangibles para que una sociedad funcione correctamente: como la generación de confianza”, afirmaba Cortina. 
 
“Lo interesante de la ética en la empresa es que ha nacido desde las empresas. Nace como una necesidad, una exigencia desde dentro de la actividad empresarial”, en la búsqueda de una guía, de cómo hacer las cosas bien alrededor de los años 70. Adela recordó que el evento marca ese comienzo fue el caso Watergate, por la ruptura de la confianza. Luego el caso Enron, por no existir una figura que pudiera controlar al controlador, y por último, la polémica afirmación de Milton Friedman “la responsabilidad social de la empresa consiste en aumentar el beneficio de los accionistas”.
 
La Catedrática en Ética aclaró que la responsabilidad social, entendida desde una perspectiva ética, no significa más que “una herramienta de gestión, una medida de prudencia y una exigencia de justicia”, y cerró su intervención con la máxima kantiana que dice "obra de tal manera que trates a la humanidad tanto en tu persona como en la de cualquier otro, siempre al mismo tiempo como un fin y nunca como un medio. Los seres humanos son fines en sí mismos, tienen un valor absoluto, no se les debe instrumentalizar, tiene que estar a su servicio la empresa, la universidad, la política, la economía, porque los seres humanos tienen dignidad y no un simple precio”.
 

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