El Comité de Ética de los Servicios Sociales de Cataluña ha alertado hoy de la necesidad de abordar un estudio sobre las familias que usan las pensiones y los ahorros de los ancianos para su propio uso e interés y no para el bienestar de la persona mayor.
El Comité también ha advertido de la necesidad de respetar la confidencialidad de las intervenciones sociales y de la intimidad de las personas en situación de exclusión social que necesitan ayuda pública.
La consellera de Bienestar Social y Familia, Neus Munté, ha presentado hoy los dos primeros documentos de reflexión elaborados por los técnicos del Comité de Ética de Servicios Sociales de Cataluña, en los que reflexionan sobre la confidencialidad y el secreto profesional en el ámbito de la intervención social y sobre los derechos y deberes de las personas mayores en las residencias.
Este Comité de Ética es un órgano asesor presidido por la doctora en Filosofía de la UB Begoña Roman, que ha devenido un foro de referencia del debate ético en el campo de los servicios sociales.
El primero de los documentos presentados hoy lleva por título "La confidencialidad en la intervención social" y concluye que "el pilar básico de todos los sistemas de atención a la persona es la confianza en el profesional y la protección de la intimidad de la persona atendida".
En este sentido, los expertos dicen que los profesionales de la intervención social "tienen que ser especialmente sensibles a la obligación de proteger la información que se les cede desde esta confianza" y que la persona atendida debe ser la que decida si quiere compartir su información y con quien.
El segundo informe del comité de ética, titulado "Recomendaciones sobre el desarrollo de los derechos y deberes de las personas mayores en entornos residenciales", los expertos proponen "repensar los procedimientos de las organizaciones, analizar el papel que tienen tanto las personas atendidas como los profesionales y las familias y modificar rutinas".
El comité de ética anuncia en su informe que, en un futuro, tendrá que reflexionar sobre otros temas relacionados con los ancianos, como su situación en sus domicilios, el maltrato económico, tanto por las administraciones, como por los familiares que usan las pensiones y los ahorros para su propio uso e interés y no para el bienestar de la persona mayor.
Munté ha felicitado a los miembros del comité y ha destacado que de lo que se trata "es de incorporar la reflexión ética en la práctica cotidiana de los profesionales, la ética del cuidar".
"Reflexiones, -ha añadido la consellera- "que tienen que ver con las buenas prácticas, con la dignidad y el respeto a los usuarios, con saber dónde están los límites, con la sobreprotección, con fomentar la autonomía personal, con la participación de los usuarios, con el ánimo de revisión y de incorporar nuevas propuestas o con las deontologías profesionales".
Munté ha vinculado estos trabajos al Plan Nacional de Valores que elabora desde hace dos años su departamento y ha destacado que "ambas iniciativas demuestran que en estos tiempos la prioridad y preocupación de todos son las personas".
Fuente: La Vanguardia