En la primera, el objetivo será que la persona esté en el centro de la solución y se apoye en la tecnología para informarse sobre sus patologías, auto-controlar sus biorritmos, gestionar sus citas y pruebas médicas con aplicaciones intuitivas que le dejen elegir sus preferencias, compartir experiencias y socializar con sus homólogos en redes especializadas… Cuanto más sanos y autosuficientes sean nuestros mayores, mejor calidad de vida tendrán y menos recursos sociales y sanitarios consumirán. Los términos con «poder» y «jugar» aplicados a los mayores pueden hacer realidad el nuevo arquetipo del «envejecimiento activo». El término «empoderamiento» del paciente se viene empleando desde hace tiempo, y consiste en la capacidad del enfermo de actuar sobre su enfermedad. Para ello necesitamos que el paciente esté muy bien informado y aprenda como tratar su enfermedad. Esto es, darle el poder de autocotrolar e influenciar sobre su propia salud.No es un secreto que la mejor manera de aprender es jugando. El término «gamificación» (del inglés Gamification) está muy extendido como una solución didáctica que estimula el aprendizaje. El 28 de Mayo se celebró en Madrid el I Congreso Nacional de Juegos de Salud que, con un lema muy acertado «Con la salud sí se juega», informó sobre juegos para aprender sobre enfermedades (cáncer, diabetes, hipertensión… ), otros premian el cumplimiento de la adherencia terapéutica, los hay que estimulan las pautas de actividad, ejercicio y sueño -apoyándose en dispositivos wearables -como las pulseras que miden la actividad física, registran el sueño, miden temperatura, pulsaciones, presión arterial, etc.-, o incentivan las pautas correctas de alimentación sana, higiene y cualquier hábito saludable. Con ancianos más saludables, informados, activos y conectados compartiendo experiencias sobre al autocuidado en redes sociales, tenemos ya gran parte de la solución. Además la tecnología es cada vez más asequible, intuitiva y fácil de usar, gracias a las pantallas táctiles, el reconocimiento de voz, los procesos automáticos, las auto-guías… los nuevos ancianos dejan de ser analógicos y empiezan a ser digitales. Para la segunda parte de la solución, la optimización de los recursos sociales y sanitarios, se ha avanzado muchísimo en la creación de plataformas tecnológicas, aunque no tanto en la aplicación efectiva de las mismas. Algunas de ellas son:
*Telemedicina, que permite consultas médicas por videoconferencia. Muy útil para poblaciones pequeñas o aisladas con dificultad para contar con presencia física de especialistas.
*Telehospitalización, para la monitorización y seguimiento de pacientes después de su hospitalización. Ofrece un ambiente de recuperación más familiar para el paciente y un ahorro considerable para el hospital. *Telerrehabilitación, o control de los ejercicios de rehabilitación desde el hogar. Evita desplazamientos al paciente y permite a los terapeutas un seguimiento más efectivo de pacientes, además de liberar espacio de los centros.
*Telemonitorización o Gestión Remota de Pacientes (GRP) para controlar desde sus hogares a los pacientes crónicos multipatológicos para evitar descompensaciones e ingresos hospitalarios.
*Teleasistencia Móvil, basada en dispositivos con GPS que permiten a las personas accionar una alarma en caso de desorientación, caída, pánico o cualquier problema médico. Otros sistemas de salud que abarca el término eHealth son la Historia Clínica Electrónica, la Receta Electrónica, la Cita Previa y sistemas colaborativos entre profesionales de la medicina, como la Teledermatología o la gestión de PACS o imágenes médicas: radiografías, ecografías, resonancias magnéticas, tomografías… En España, hemos avanzado en Tarjeta Sanitaria, Historia Clínica Digital y Receta Electrónica, pero pocas comunidades cuentan con un plan de integración socio-sanitaria. En este sentido, la Junta de Extremadura es pionera en la integración de plataformas y ha comenzado a desarrollar una Historia Socio-sanitaria del Ciudadano que comparte información clínico-sanitaria, de dependencia y política social. Si al bienestar de nuestros mayores por exigencia de nuestra ética social, le agregamos la necesidad de sostener la económica del sistema sanitario, estamos forzados a aplicar todos estos progresos tecnológicos de forma inmediata.
Fuente: El Mundo