El hecho de ser hombre o mujer puede tener repercusiones enormes en el ámbito de la sanidad, tan importantes como la edad o las diferencias socioeconómicas. La comisión de Derechos de la Mujer del Parlamento Europeo adoptó ayer un informe de iniciativa sobre la discriminación de género y los servicios de sanidad, en el que propone medidas para mejorar la atención médica que reciben las mujeres y sensibilizar a los profesionales de la sanidad pública sobre la importancia del género en la elaboración de diagnósticos.