SI la comisión de expertos en Bioética, que constituyó el mismo Gobierno que ha propiciado la prohibición del aborto, se pronunció contraria al mismo y la que el Gobierno catalán formó para el estudio de la autonomía, apostó por la independencia, ¿qué podía esperarse del Think Tank de expertoscreado por un portal de empleo? Previsible: que hay que reducir a tres años las carreras de Humanidades (por lo visto, le ven una categoría inferior para ser grados), que habría que cubrir las vacantes universitarias con profesionales desempleados (olvidémonos de hacer carrera universitaria) y que la empresa participe en la oferta de títulos universitarios (una peculiar visión de la sinergia entre la Universidad y empresa). Está claro, si algún estamento desea que su opinión o tendencia se eleve a juicio científico, sólo tiene que configurar un grupo de expertos (mejor que de expertas, en esta comisión no había ninguna) que dictamine conclusiones, aunque éstas rocen el ridículo.
Estos juicios, que pueden calificarse como anecdóticos y producir más sonrisas que enojos, han coincidido con la aprobación por el Consejo de Ministros de la Lomce que, inspirada en la OCDE, dirige la educación diseñada hacia cotas de competitividad, movilidad social o empleabilidad. Quedan pocas dudas, el mercado, con el equipaje que porta de transacciones y ganancias, extiende su influencia hacia todos los aspectos del crecimiento personal y social.
Estos padrinos del actual sistema económico parecen ignorar que para gestionar el mercado laboral se precisan personas reflexivas y críticas, capaces de analizar las causas de los hechos, profundizar en ellas y prever su continuidad. Si no es así, ¿cómo vamos a hablar de futuro laboral? Fomentar el emprendimiento sin impulsar paralelamente una actitud reflexiva sobre sus exigencias y condiciones, conduciría, sin lugar a dudas, al fracaso del mismo. Promover el empleo entre personas que carecen de discursos éticos llevaría a la sumisión.
Urgen medidas que contribuyan a enriquecer el propio pensamiento y que fortalezcan las referencias colectivas y la cohesión social. Hoy, más que nunca, hay que impulsar a las empresas y a los emprendedores pero no se pueden abandonar aquellas áreas de conocimiento, dentro de los planes de estudio, que invitan a hacerse preguntas constantemente y que forman a los estudiantes en la interpretación y exploración de todo lo que sucede a nuestro alrededor.
Fuente: http://www.huelvainformacion.es/article/opinion/1536246/emprendimiento/con/condiciones.html