Los españoles se quejan de casi todo, a veces sin razón suficiente, y ahora le toca el turno a la Justicia, cuyo funcionamiento defendía el ministro Ruiz-Gallardón al empezar su labor: «En España se resuelven al año 9,5 millones de asuntos; en Francia, seis millones» (El País, 11.3.2012). Como Francia tiene 65 millones de habitantes y España 47, haga cuentas el lector. Nuestra gente parece más litigiosa, como acredita el refranero. Pero siendo el problema sobre todo la escasez de magistrados y de medios, poco después, al meditar jueces y fiscales la posibilidad de convocar una huelga por algunos recortes, un portavoz del Consejo General del Poder Judicial contestó sin rodeos: «Estamos en contra de que en España haya un político por cada 126 habitantes y un juez por cada 10.000. Y nosotros no tenemos asesores. Que recorten por otro lado» (ABC, 21.9.2012). Con estos números desproporcionados uno ya sospecha que nuestro interés por los pleitos no resulta tanto de los cristianos del refrán, cuanto de la pertinaz falta de jueces que pongan fin a la dilación de la justicia, en la que el romano veía su negación misma. ¿A qué obedecerá la escasez de jueces, cuyo número se mantiene por de pronto en la mitad de la media europea? Yo creo que el pueblo no desconfía de sus jueces, pero teme su lentitud inconmensurable; una lentitud que les permite cuidar sus sentencias y es justo que reciban muy pocas condenas del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo.
En fin, mis estudiantes, futuros maestros posibles, no comprenden que con más horas de clase y de deberes que Finlandia, nuestros quinceños estén indefectiblemente peor que ellos. No hace mucho el ex ministro Maravall recordaba pro domo sua el retraso de la escuela española. «Solo un 18 % de los españoles entre 55 y 65 años cursó la enseñanza secundaria superior, frente a un 41% de media en la OCDE» (El País, 21.10.2013). Con ese legado, las cosas empezaron a cambiar en la democracia. «En 2010 la esperanza de vida escolar pasó a ser de 17,2 años, superando las de Francia, Italia y Reino Unido. Y un 94% de los jóvenes de 16 años estaba escolarizado.» Datos del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, 2011. Entre el atraso del pasado y la reacción de la democracia, la actualidad se impone: «El desfase educativo entre generaciones —concluye el sociólogo— es muy superior al de cualquier otro país de la OCDE». Todo muy cierto, ¿y sin embargo?
Mientras tanto, las Facultades de Medicina —que sí funcionan— se preocupan por que se cree alguna Facultad más.
Fuente: ABC de Sevilla