Ética y gastos menores, por Fco Javier Domínguez

EL nuevo anuncio de la Lotería de Navidad presenta varios valores pero el más destacado, para mí, es la lealtad. La del camarero hacia el cliente. La del vecino hacia el amigo que todos los días toma café. La del empresario que sabe que nunca se ha de perder un cliente, aunque sólo lo sea de la caña del viernes. Esa lealtad es producto de una ética que es clave en la convivencia de los seres humanos porque genera una confianza imprescindible en la buena marcha de las relaciones. Esa confianza es la misma que se está quebrando entre la ciudadanía y la clase política, pues es evidente que ha faltado lealtad y, por lo tanto, ética en los últimos tiempos. De todos los casos de corrupción que hemos conocido, lo que más me impresiona es constatar que existe una impresionante falta de control y que, en un país lleno de normas y de burocracia como es España, apenas hay mecanismos que regulen determinados vicios.

Viajes de lujo, coches oficiales, pisos alquilados, dietas… forman parte de esa corruptela menor pero de la que ni nos enteramos ni nos enteraremos. El caso del presidente de Extremadura, José Antonio Monago, ha puesto el foco en este tipo de prebendas. Y andan ya los grupos políticos con acusaciones en distintas vías sobre los beneficios que trae a algunos ser diputados. Cómo habrá sido la cosa que en menos de una semana han planteado varios acuerdos y pactos de esos que llaman de Estado para poner luz y taquígrafos a todo. A toro pasado, claro. Y en previsión de evitar que trascienda lo mucho que deben tapar entre los implicados en esta gran trama que es la política española.

Ahora de pronto todo esto se quiere regular, en esa costumbre tan española de afrontar los problemas con firmeza para que no vuelvan a su suceder. Me parece tremendo que no exista ya un mayor control en los gastos de este tipo de sus señorías. Me parece impresentable que se haya podido dar un caso como el de Monago y el del diputado de Teruel con sus viajes a las islas. Me parece lamentable que en los pueblos donde el alcalde se lo ha llevado: la primera decisión de los alcaldes sustitutos haya sido anunciar comisiones de investigación. Venga ya hombre…

¿Y saben cuál es el problema de todo esto? Pues que al diputado honrado que coge su tren para ir de Madrid a su provincia, le van a poner a partir de ahora dos millones de trabas para pagarle el billete de 30 euros por culpa de unos pocos aprovechados. Igual que al empresario que quiera optar a un contrato público. Muchos ya van temblado a licitar por una obra vaya a ser que los líe algún mangante o cometan algún error involuntario y se vean camino de la imputación. Qué país.

Fuente: El Diario de Córdoba

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