Desde el inicio de la crisis se han disparado las tentativas de suicidio, muchas familias han perdido sus hogares y sus puestos de trabajo, muchos otros han perdido sus ahorros de toda una vida, muchos jóvenes han tenido que emigrar para encontrar un trabajo digno, muchos inmigrantes han tenido que volver a sus países de origen… Se están acentuando más que nunca las diferencias sociales y económicas. Nos hace falta una visión más justa de lo que deberían ser las prioridades de nuestros gobernantes.
Todo esto contrasta de una forma brutal con los casi 5.000 movimientos de las tarjetas opacas de Rato, Blesa y Sánchez Barcoj, bajo los conceptos de restaurantes, viajes, autopistas, salas de fiesta, joyerías, clubes de golf… Bankia fue la entidad rescatada por el estado con 22.424 millones de euros. Sus presidentes, directivos y consejeros han malgastado en uso privado 15,5 millones de euros entre 2003 y 2012 en concepto de gastos de representación. Unos gastos que ya se ven que no tienen nada que ver con su trabajo. El problema de base empieza porque estos directivos no deberían tener unas retribuciones tan altas en épocas de crisis como la actual, y tampoco derecho a tarjetas de uso privado a cargo de la empresa. El resto de los trabajadores no lo tenemos.
En esta crisis se está enriqueciendo una minoría a costa de los ahorros, trabajo y penurias de la gran mayoría. Cada día que pasa conocemos un nuevo caso de enriquecimiento indebido o de despilfarro de dinero público. En el fondo de todo hay un grave problema de ética, un grave problema de empatía con el resto de los ciudadanos, una carencia absoluta de valores humanos hacia la sociedad que formamos todos. Y una falta de sentido común intencionada respecto de sus actos delitos.
Fuente: El Periódico