‘Ese médico es un insensato, no le interesa con el paciente que está muriendo en esa cama. Como no es él, quien está allí. . ’ Estas pueden ser algunas de las frases dichas por familiares de personas que llegan en busca de atención médica a una sala de urgencias de un hospital o solo a una consulta médica. La incomprensión, el estrés o la presión están a flor de piel en episodios como los antes mencionados, en donde la vida de una persona pende de un hilo. Es por esta razón por la cual se desarrollan foros de discusión donde expertos tratan sobre las situaciones que se dan en la relación médico −paciente. Recientemente se llevóa a cabo en Panamá el IV Simposio Internacional de Ciencias de la Salud: Ciencia, Ética Profesional y Humanismo con una conferencia magistral a cargo de la doctora Carol Taylor, miembro fundador y actual directora del Centro de Bioética de la Universidad de Georgetown (Estados Unidos), y profesora de medicina y enfermería de esa casa de estudios. La importancia de la presencia de la Dra. Taylor, experta en el cuidado de los pacientes crónica y críticamente enfermos, así como de sus familiares, es dar a conocer cómo puede el médico llevar la situación cuando atiende a un paciente y cómo hacerle entender los distintos sucesos a la persona que recibe la ayuda a fin de que las cosas no se salgan de control por ambas partes.
REPENSAR La estadounidense expuso sobre ‘repensar la atención humana para los seres humanos: trivial, superficial, poco realista o esencial’, haciendo énfasis en la importancia en que el trabajo del cuidado de la salud funcione para aquellos que lo necesitan, valorando la interacción dinámica entre la teoría y la práctica, la experiencia y la reflexión.
PARTE HUMANA Para ella, hablar de un paciente, es ‘hablar de intensión y atención, donde los médicos deben hacer de la atención al paciente su mayor propósito, porque cuando están los dos juntos es un ‘espacio sagrado’, donde el profesional debe, en primer lugar, prestarle atención al paciente como persona que llegó a recibir ayuda, antes de ver sus heridas o trauma médico’. Esa es la parte humana, considera la doctora, la que ‘debemos (los médicos) hacerle ver al paciente que son una persona en sí, y no un cáncer u otra patología que estamos atendiendo’. PROBLEMAS AL
CONSULTORIO ¿Qué pasa cuando el médico llega con problemas emocionales al consultorio?: ‘Es por eso que la intención importa tanto. Cuando entras al espacio sagrado debes tener presente que esas cargas emocionales se tienen que quedar en la puerta, porque solo hay espacio para el paciente y el médico’, aclara la galena refiriéndose a que el desarrollo del control de las emociones a la hora de atender al paciente, es algo que le toma tiempo adquirir al profesional de la salud.
FUTUROS MÉDICOS Para las nuevas generaciones de doctores es importante copiar los buenos hábitos de quienes tienen tiempo ejerciendo a fin de prestar una atención humana y ética al paciente, cosa que no se logra con teoría, sino con práctica, estima Taylor.
Fuente: EntornoInteligente.com