Ignacio Muñoz, Jefe de Cirugía Cardiovascular del Reina Sofía: La vida sin dignidad no tiene ningún sentido

Si hay alguien que representa el futuro, podríamos estar hablando de este señor de la bata blanca. Este hombre que posa apacible en la imagen es capaz de abrir el cuerpo de un ser humano y colocar en su interior un corazón artificial. Han oído ustedes bien. Un artefacto provisto de una bomba de succión y una toma de electricidad. Podrán considerar que estamos hablando de ciencia ficción; y, en efecto, así es. El doctor Ignacio Muñoz ya ha participado en 50 implantes de este tipo de dispositivos. Pacientes a los que una maquinita incrustada en su pecho les ha salvado la vida. Que se dice pronto.-Un hombre que le devuelve la vida a otro hombre, ¿es un ser sobrenatural?-No. Es un hombre que hace lo que tiene que hacer.Desde ese prisma tan básico, Ignacio Muñoz (Granada, 1957) ha cumplido con sus obligaciones desde muy niño. Nunca tuvo duda alguna de que su destino era estudiar Medicina, primero en la consulta rural de su tío cuando era apenas un crío y más tarde en la Universidad de Granada. Y tampoco vaciló cuando eligió como especialidad las enfermedades coronarias.

-¿Por qué el corazón?-El corazón ha tenido siempre algo de mágico. No es el órgano más importante: eso es un mito, una mentira. Pero desde tiempos inmemoriales se le ha considerado como la expresión de la condición humana, la afectividad y los sentimientos, aunque sabemos que no es cierto.

-¿Y un corazón artificial tiene magia?-Tiene otro tipo de magia. La magia de que es capaz de reemplazar a un órgano que puede funcionar ininterrumpidamente durante toda una vida de forma automática. La magia de solucionar un problema a personas sin recursos. La magia de la solidaridad.Antes de incorporarse al Hospital Virgen de las Nieves de Granada, se formó en Alemania, Brasil y Argentina, donde residió durante cuatro años. En 1992 ingresó en el Hospital Reina Sofía de Córdoba y, desde entonces, ha completado una trayectoria profesional solvente, con un expediente científico de alto nivel y participación en reuniones médicas de medio mundo, desde Arabia Saudí a Iberoamérica o el Caribe. «Cuando tenía 14 años, mi tío me regaló un libro que se llamaba “Tensión”, que refleja la vida del cirujano del corazón. Desde entonces tuve claro qué quería hacer. En la vida hay dos tipos de personas: los desgraciados que no saben qué quieren y los afortunados que sí lo saben y su problema es ver cómo conseguirlo».

-Usted es un hombre realizado.-Hice lo que quería. Pero el médico tiene una carga importante de frustración por las cosas que ve todos los días. La realidad de la enfermedad y la muerte siempre va con nosotros. Uno debe ser inconformista y tratar de mejorar la calidad de vida de sus pacientes.

-¿Tocar la muerte a diario le hace inmune al dolor?-Le diría que no. Pero esto tiene dos partes. Una técnica, donde tienes que ser lo más inmune a situaciones que te distorsionen. Y cuando eso termina, viene el sentimiento. Siento cada paciente que pierdo. Y con los años va a más.

-¿Qué hay de milagro en la ciencia?-Yo entiendo la ciencia como una perseverancia. Estamos muy implicados en la investigación y ningún descubrimiento viene por ciencia infusa, sino por muchos años de dedicación. Nada es por casualidad.

-¿La máquina más perfecta ya no es el ser humano?-Sigue siendo una máquina muy perfecta. Pero hay otras que también lo son: el orden del universo. El macrocosmos y el microcosmos son comparables: el espectáculo del mundo, de la vida, de la ciencia.

-¿Un corazón artificial es un corazón?-Bueno, si le llamamos corazón a una bomba capaz de aspirar e impeler la sangre lo es. Si es un órgano natural compuesto por células, arterias, nervios y venas, pues no lo es.

-¿Cuáles son los límites de la ciencia?-Nadie lo sabe. Los límites de hace un siglo se han sobrepasado con creces hoy. Y los de hoy dentro de un siglo serán básicos o hasta ridículos.

-¿Y en qué punto limita con la ética?-La ética es muy importante y tiene límites que uno no debe sobrepasar. Cuando se hace un procedimiento nuevo tecnológico que afecte a la condición de la vida humana hay que reflexionar sobre si es correcto. Hay comités de ética en los que hay que apoyarse cuando se toman decisiones de calado.

-¿Con qué encrucijada moral se encuentra cada día?-Con la decisión de la indicación de los procedimientos. No es matemáticas. Uno trata a un paciente pensando que puede mejorar sus expectativas de vidas. Pero a veces no es así. Si fallece es que uno ha hecho alguna cosa que no era la correcta. Detrás de todo eso hay personas o familias concretas.

-¿Qué nos queda por descubrir?-Muchísimo. Estamos en un momento de gran avance tecnológico que nadie sabe dónde va a terminar. Se ha avanzado en los últimos 50 años más que en toda la historia de la medicina. Que una persona pueda vivir con un órgano artificial era inimaginable hace diez años.

-¿La muerte es invencible?-Totalmente. Forma parte de la condición de la vida. Yo no puedo imaginar una vida eterna. Lo que pueda ocurrir en un futuro lejano es impensable, como era impensable antes descubrir otros planetas o atravesar el Atlántico. Pero la muerte será la gran reina de todo esto.

Una vida digna

El doctor Ignacio Muñoz es un señor serio. Digamos que de trato adusto. Pero cordial y solícito en las exigencias del reportaje gráfico. Tanto que no hace una mueca de disconformidad mientras que removemos cielo y tierra para encontrar un corazón en miniatura o un quirófano disponible donde hacer la foto. Aparte de su trabajo, es un apasionado de la navegación marítima, la música clásica y la literatura rusa, principalmente Dostoievski y Tolstoi. «Ahora lo tengo todo abandonado», lamenta lacónico sobre las jornadas extenuantes que demanda el hospital.

-La doctora Herrera declaró: «Cada día de vida es un lujo». ¿Usted también lo cree?-Cada día es un lujo si hay calidad de vida. No a cualquier precio.

-No es partidario de mantener la vida a ultranza.-No.-Para usted, la vida sin dignidad no es vida.-Yo no la querría para mí y, por tanto, tampoco para mi familia. No tiene ningún sentido.-

¿Ahí tiene usted dudas éticas?-Muchas veces. A la hora de indicar tratamientos complejos uno debe pensar si lo que hace realmente es mejorar la calidad de los pacientes. Algunas veces se han producido deterioros graves.

-El doctor Manuel Concha dijo: «El éxito es ser fiel consigo mismo». ¿Es usted un hombre de éxito?-No lo creo. Ocupo posiciones más elevadas que mis propios merecimientos. Lo que he hecho es trabajar de manera continua. Concha creó este servicio, nos ha conducido durante muchos años y le debemos mucho, con independencia de que no hagamos las cosas de la misma forma. El que uno salga en los medios es el instrumento. El éxito radica en lo contrario: en la intimidad de la relación médico paciente, tener su confianza y que crean en lo que uno hace.

-¿El sistema universal de salud está en riesgo?-En este momento está en riesgo todo. Aunque en España aún lo podemos preservar. Debemos ser juiciosos en cómo gastar los recursos y ser imaginativos en la gestión. Así se puede hacer un sistema sostenible.

-España es hoy exportadora de científicos. ¿Motivo de orgullo o de vergüenza?-Hombre, las dos cosas. Por una parte, hay médicos que están siendo bien acogidos fuera de nuestro país porque el sistema español tiene prestigio. Pero es malo porque no estamos dando la oportunidad de trabajar a los jóvenes. Quizás la planificación no ha sido a veces la correcta y se han formado más profesionales de los que necesitamos.

-Si yo le digo que sin compasión no hay medicina, ¿usted qué me dice?-La medicina es una actividad compasiva. Hay quien dice que el médico debe estar carente de sentimientos para ser eficaz. Yo digo que no.

Fuente: http://www.abc.es/cordoba/20130714/sevp-vida-dignidad-tiene-ningun-20130714.html

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