En ocasiones, los pacientes terminales piden acceso de emergencia a fármaco experimentales, desesperados por tener acceso a un tratamiento de última oportunidad aunque haya pocas pruebas de que pueda ayudarles. Ahora, la gigante farmacéutica Johnson & Johnson ha pedido consejo a expertos independientes en bioética sobre cuándo aceptar o denegar esas peticiones.
La división Janssen Pharmaceutical Cos. de J&J emprendió un programa piloto con la división de medicina ética de la Universidad de Nueva York para revisar las peticiones que recibe la empresa del llamado uso compasivo de ciertos fármacos experimentales.
Según el plan anunciado el jueves, el jefe de medicina ética de la NYU, Arthur Caplan, establecerá un comité para evaluar estos casos y asesorará a Janssen, que tomará la decisión final. El programa se centrará primero en un fármaco concreto, aún no especificado, pero la empresa señaló que podría expandirse si tiene éxito.
El programa piloto podría ayudar a crear un modelo para la industria al emplear principios éticos que rijan el uso compasivo, para que todo el mundo tenga una oportunidad justa, señaló Caplan. Janssen pagará una cuota estándar a la facultad de medicina de la NYU por el trabajo de los miembros del comité. Caplan no recibirá dinero.
Por lo general, los pacientes logran acceso a fármacos experimentales apuntándose a ensayos clínicos. Algunas empresas también desarrollan "programas de acceso expandido" para medicamentos prometedores que han terminado estudios importantes y están bajo revisión de la Administración de Medicamentos y Alimentación estadounidense.
Cuando los pacientes no logran acceder a estas vías, a veces sus médicos piden el empleo compasivo de un fármaco experimental concreto. La FDA no suele bloquear las peticiones legítimas, pero las farmacéuticas no están obligadas a aceptar. Puede que no tengan dosis suficientes disponibles o que no consideren que el paciente es idóneo para el medicamento, o que teman que una mala reacción pueda perjudicar la aprobación futura del producto.
El uso compasivo acaparó titulares el año pasado en Estados Unidos cuando los padres de un niño de Virginia lanzaron una protesta en medios sociales para convencer a otra empresa, Chimerix, de que proporcionara una medicina experimental que salvó al joven de una infección viral.
Fuente: El Nuevo Herald