El secretario general de paz y convivencia del Gobierno vasco, Jonan Fernández , cree que, "sin rodaje humano serio, sin experiencia y reflexión sobre la dimensión ética y sobre las grandes cuestiones de la vida y de la existencia", la acción política tiene "una perspectiva incompleta".
Fernández ha hecho esta reflexión en la presentación de su libro "Ni tanto ni tan poco. Una conclusión inacabada a los 50", en la que ha estado acompañado por Asier Muniategi, coordinador de la Feria del Libro de Bilbao que se celebra estos días, e Iñaki Aldekoa, de la editorial Erein.
En su reflexión, ha señalado que la crisis actual "no es solo económica, es una crisis de desorientación personal, social, convivencial, económica y política, una crisis en la que faltan referencias básicas".
En su opinión, "la política y el desempeño de su función no es ajena a esta crisis de desorientación, forma parte de la misma crisis", porque "la política no es una isla alejada de la reflexión sobre las grandes incógnitas y contradicciones de la existencia humana".
"Sin rodaje humano serio, sin experiencia y reflexión sobre la dimensión ética y sobre las grandes cuestiones de la vida y de la existencia, la acción política tiene una perspectiva incompleta", ha insistido, para poner como ejemplo "la necesidad de una reflexión crítica y autocrítica sobre el pasado, revisar lo que hemos hecho y hacerlo de una manera crítica, de lo que todos estamos hablando ahora".
A su juicio, "esto es fundamental, pero podemos adherirnos a esta idea, como quien abraza un eslogan más, o podemos hacer una reflexión en primera persona sobre lo que significa la rectificación y sobre lo que cada uno podemos aportar en este sentido en primera persona". Se trata de elegir entre "abrazar la vida agarrándonos a consignas o entre vivir la vida con experiencia y reflexión", ha afirmado.
En cuanto al contexto en el que escribió su libro, Fernández ha explicado que el año pasado cumplió 50 años y, "sin saber lo que me esperaba este año empecé a escribir algo así como unas conclusiones a los 50". "Ese es el origen de este libro, que está muy marcado por mis últimos años en Baketik y también por los anteriores en Elkarri".
Según ha explicado, terminó de escribir el libro el 9 de enero de este año "a media mañana y, ese mismo día, a media tarde, tenía una cita con el lehendakari, Iñigo Urkullu, en la que me iba a proponer que mi hiciera cargo de un nuevo área de paz y convivencia", ofrecimiento que aceptó "algunos días después y me situé en una nueva circunstancia vital".
En un primer momento, ha explicado, "aparcó completamente" la idea de publicar este libro, por considerar que "era un libro escrito en otro contexto, en otra situación, y no encajaba en esta nueva en la que estamos".
Fernández ha recordado que cuando se hizo público su nombramiento como secretario general de Paz y Convivencia del Gobierno vasco "empezaron a suscitarse reacciones favorables y desfavorables, como es normal, pero algunas de las desfavorables se atrevían a rescribir mi propia historia e, incluso, a rescribir mi propio pensamiento".
"Hay gente que se atreve a decir cómo piensas tu y como has pensado tu", ha criticado, para señalar que esto le pareció que "no era buena cosa" y pensó que "si alguien quería saber cómo era yo, era mejor que tuviera información de primera mano". En ese momento, ha dicho, decidió que iba a publicar "lo que había preparado, sin variarlo, con el mismo contenido inicial".
En cuanto al contenido, ha precisado que no es un libro que esté dedicado a los temas políticos, "ni siquiera al proceso de paz o de reconciliación y de convivencia, aunque eso igual pudiese esperarse".
Es un libro, ha indicado, que trata sobre "tres grandes incógnitas: la de la persona, la del mundo y la de Dios", así como sobre la evolución de su pensamiento en relación a estas tres cuestiones.
A pesar de no abordar cuestiones que afectan a la política vasca ni al proceso de paz, ha reconocido que, "tangencialmente aparecen referencias, pero no es un libro sobre el país, ni una autobiografía, ni un mero ensayo teórico", aunque "se entremezclan constantemente dos estilos en el curso del libro, por una parte el expositivo, un estilo que expone mis pensamientos, reflexiones y sugerencias", y, por otro lado, "un estilo más testimonial para reforzar el anterior".
Fernández ha remarcado que "para que las reflexiones no sean meras elucubraciones intelectuales se apoyan en vivencias que han tenido peso en la evolución de mi forma de pensar".
El libro, según ha dicho, tiene "un punto de partido y otro de llegada, una especie de prólogo y epílogo, y entre medio tres partes, una dedicada a la persona, otra al mundo y otra a Dios, que podrían considerarse como tres pequeños libros unidos entre sí por un hilo, que es el hilo de la búsqueda de sentido".
En la "incógnita" de la persona, ha explicado, "se interroga por todos los misterios que recorren la vida del ser humano, todos los problemas de convivencia, el amor, al felicidad, el sufrimiento, el miedo, la libertad, nuestra posibilidad de elegir, el mal, el impulso, la razón, la solidaridad, en definitiva, cuál es el cumplimiento humano, qué se puede hacer con la vida de cada uno".
En la "incógnita" relacionada con el mundo, Fernández se interroga "por la justicia y la injusticia, la vida es egoísmo o solidaridad, en qué medida cada cosa". "Es también la pregunta por la política, por lo público y lo privado en tensión, el interés general o el particular, el individualismo o la solidaridad, qué cambia la vida al enfrentar una u otra opción", ha dicho.
La tercera parte, la "incógnita" sobre Dios, ha dicho que se encuadra "en la dimensión más espiritual del ser humano, con las preguntas típicas de adónde vamos de dónde venimos y se enfrenta a una primera pregunta cuya respuesta nadie puede probar: existe o no existe Dios, qué implica lo uno y lo otro, en qué afecta esto a la vida de la persona o a qué responden las religiones".
Sobre el título, ha explicado que su hipótesis es que la vida "tiene algo de laberíntico y aunque nos pasamos la vida buscando un GPS mágico que nos diga por dónde tenemos que movernos, lo cierto es que no existe ningún GPS, pero, para consuelo de todos, podemos encontrar algunos pocos puntos de referencia que son muy sencillos".
Para "identificarlos e interpretarlos", ha subrayado, "hay una condición necesaria que va contra corriente del mundo actual y es que el ser humano debe volverse de vez en cuando sobre sí mismo, debe, de vez en cuando, mirarse a sí mismo y reflexionar consigo mismo", lo que es "algo a contracorriente, porque el mundo nos empuja a una línea de máxima frivolidad y superficialidad".
En ese sentido, ha señalado que el título "responde a una intuición, la de que la vida no es, ni tanto como nuestras expectativas más fantasiosas, ni tan poco como el fatalismo de nuestros miedos". "Entre el tanto y el tan poco, la vida ofrece un amplio margen de exploración y de sentido", ha afirmado.