Su situación ha sido delicada a lo largo de los últimos tres años, pero ayer la Sociedad Internacional de Bioética (SIBI) dio un paso al frente para desbloquear su precaria economía. Después de dos ejercicios en los que el patronato no se reunía, dado que la presidenta, la alcaldesa Carmen Moriyón, no convocaba la reunión en cumplimiento de sus atribuciones, ayer por fin se celebró una sesión del órgano rector de la Fundación, que sirvió para aprobar las cuentas de 2013 y 2014. Además se ha convocado una nueva reunión para el próximo lunes en la que se abordará el presupuesto para el año 2015.
El director de la SIBI, Marcelo Palacios, se mostraba ayer al término del encuentro "satisfecho" con la marcha de los acontecimientos, dado que se prevé que con la aprobación del presupuesto de este año se pueda hacer frente a la deuda adquirida con una consultoría por 40.000 euros, así como a la contratación de personal a la Secretaría de la SIBI "en los términos que la disponibilidad económica lo permitan", incidió Palacios.
De igual manera está previsto seguir con las actividades anuales programadas, con la intención de que la reunión del Comité Científico se celebre el año que viene, a la par que el Congreso Mundial de Bioética. También se acordó en la sesión de ayer por unanimidad el nombramiento del secretario general del Ayuntamiento, Miguel Ángel de Diego, como secretario del Patronato, en sustitución de la anterior secretaria municipal, Dora Alonso.
La sesión estuvo presidida por el concejal de Hacienda, Alejandro Roces, en sustitución de la alcaldesa. Un punto que no sentó demasiado bien a Marcelo Palacios, quien anunció que encargaría un informe jurídico para conocer si tal delegación es posible. Pero en todo caso, "las cosas parece que marchan por el buen cauce", insistió el director de la SIBI.
Sobre todo, porque el Protectorado de Fundaciones presentó un requerimiento a la Sociedad por no haber presentado sus balances contables en los tiempos establecidos. Ese escollo quedó salvado ayer.