La democracia no es posible sin ética, por Carmen Hernandez Jorge

Escuchaba en unas jornadas en estos días,  a un afamado jurista, analizando la nueva ley de las administraciones locales, que esta responde al signo de los tiempos que vivimos, donde lo cuantificable impera sobre la calidad de las cosas, -quantitas frente al qualitas- y esto es lo que  me viene a la cabeza cuando observo lo que está ocurriendo en Telde, en dónde por más que intenten justificar lo injustificable, por más que nos quieran hacer comulgar con ruedas de molinos, las acciones políticas obedecen mas al quantitas personal que al qualitas del bien común.

La ética, molesto término para algunos porque cercena intereses particularísimos, sufre un nuevo embate en nuestro Telde, en nuestra comunidad. Y la perplejidad invade a quienes entendemos «que no todo vale en la vida, y menos en la política, que es la vida de todos y de todas «.

A la sangría que ha protagonizado el gobierno que nos ha tocado sufrir desde 2011, se suma ahora la de mixtos y no adscritos, ya tránsfugas, de nuevo cuño que ilegítimamente nos quieren representar, pues la legitimidad de su representación política se fundamenta en argucias que nada tienen que ver con el compromiso con los que se pactó, ni con los principios ideológicos que defendían hace algo más de 30 días, ni tampoco con la verdad con la que justificaron su partida. Pretenden aparecer como “solucionadores” del desaguisado generado en nuestra querida ciudad, olvidando que se suman a los mismos que han arrastrado a Telde al pozo de la depresión social y económica, además de a la vergüenza colectiva, rocambolesca inconsciencia, que realmente solo supone la consciencia de sus bolsillos, ya decía Albert Camus que “un hombre sin ética es una bestia salvaje soltada a este mundo”.

No saben que la estabilidad política, argumento que esgrimen como excusa para la tropelía política que están cometiendo, también entiende de ética, que sin ética sus equilibrios se tambalean, que se convierte en un juguete roto , dónde las esperanzas ceden y con ello se nos  va por el sumidero la verdadera democracia.

En Telde, vivimos una nueva farsa política, un nuevo engaño a la ciudadanía, cuya única finalidad es perpetuarse en el poder. Ahora la alcaldesa invita a espacios de dialogo y de consenso desde la prepotencia más absoluta, su carta de ofrecimiento la introduce manifestando: «Para que tanto el Gobierno como la oposición participemos de una estrategia común que ofrezca la estabilidad necesaria para continuar con el progreso y el desarrollo de Telde», negando, sin pudor, la depresión que sufre la realidad social y económica de nuestro municipio, como consecuencia de sus políticas de espaldas al ciudadano; y, por si fuera poco, y sin el menor decoro, el ofrecimiento lo realiza desde el amparo del transfuguismo. Por este tipo de artimañas políticas más que la estabilidad de la corporación, en Telde lo que verdaderamente nos jugamos es la responsabilidad de perpetuar nuestra democracia, de hacerla creíble y posible.

Nosotros seguiremos centrando nuestro trabajo diario en la defensa del interés de la comunidad, desde la ética y los principios que persiguen el logro del bien común, aunque para algunos parezca ya una aspiración inalcanzable. Presentando a la ciudadanía propuestas viables que nos permitan  avanzar en la mejora de la calidad de vida de los teldenses.

Pero también, a modo de regeneración política, que nada tiene que ver con las edades de las personas, seguiremos luchando para que sea posible que “la ética llegue al poder” como afirma de forma rotunda y sin ambages Adela Cortina.

Fuente: Canarias7

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