«La neurociencia suscita el mismo debate que generó el ADN en los 90»

Doctor en Teología moral, José Ramón Amor Pan (A Coruña, 1966), está especializado en bioética. En el libro Bioética y neurociencias, que acompaña del subtítulo Vino viejo en odres nuevos, aporta datos de los avances neurocientíficos y abre el debate a los posibles riesgos bioéticos que generan. Acompañado por la vicepresidenta del Colegio Oficial de Médicos de A Coruña, Enriqueta Rivas, Amor Pan presenta mañana a las 20 horas en el hotel monumento San Francisco esta obra de casi 800 páginas y lenguaje ameno, en la que valora los conflictos de interés que suscitan estos avances.

-¿Cuál es el principal problema ético que generan los avances neurocientíficos?
-Sería complicado escoger uno. Surgen muchos porque estamos hablando del órgano que rige la vida humana. A medida que lo vamos conociendo, las posibilidades de intervención son mayores y los riesgos de efectos no deseados, también. Diría que hay dos grandes grupos de problemas, los posibles usos no médicos de este conocimiento acelerado, y los problemas de distribución de recursos y justicia social que generan.
-¿Qué usos no médicos puede hacerse de la neurociencia?
-Por ejemplo, utilizar técnicas de neuroimagen para descubrir los gustos de los consumidores.
-¿Falta regulación en esta área?
-Las legislaciones prohíben manipular al consumidor pero hay que definir qué es esa manipulación. Hoy, en estudios de mercado se están utilizando técnicas de neuroimagen. Las multinacionales contratan servicios de laboratorio neurocientíficos para que digan qué le pasa a la gente en el cerebro, por ejemplo, cuando bebe una Coca Cola. Una de las entidades que más dinero está invirtiendo en neurociencia es la Agencia Americana de Innovación Militar (Darpa).
-La bioética debe estar en todos los campos de la salud, ¿pero su gran desafío es la neurociencia?
-La neurociencia reproduce el mismo debate que suscitó en los 90 la ingeniería genética, manipular el ADN. Lo que ocurre es que estas intervenciones son más fáciles de realizar, por ejemplo con los neurofármacos. Ya se está hablando de la píldora de la felicidad, usar un neurofármaco para lograr que estemos más felices.
 

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