“La universidad ha de ser un laboratorio de esperanza para la sociedad”

"Hacer una persona universitaria es hacer una persona crítica, universal, con perspectiva de futuro, capaz de hacerse cargo de la realidad. No podemos pensar que un estudiante, por el hecho de llegar a la universidad tenga una conciencia ética formada, porque no es así, viene a formarse como persona y hay un nivel de ética que lo tiene que adquirir en el campus como es la capacidad, la conciencia, el análisis, el discernimiento,… eso lo tiene que desarrollar a la vez que estudia, lo tiene que ir descubriendo a medida que aprende una profesión". Y ese es el reto en el que están implicados una cuarentena de docentes de diferentes áreas de la Universidad de Extremadura –unidos en un grupo de innovación didáctica– en una época, además, que adolece de falta de ética en general. En este grupo destaca el profesor del departamento de Didáctica de las Ciencias Sociales José Moreno Losada, autor de la reflexión inicial y de una reciente tesis doctoral, Con-Sentido, que ahonda en la relación entre la universidad y la ética a través de un millar de encuestas realizadas a los universitarios extremeños.
 
"Nuestro planteamiento es cómo la profesión se puede mirar desde dos perspectivas, una centrada en la persona que la ejerce y los bienes externos que ella obtiene por el ejercicio de la profesión como son el sueldo, el reconocimiento,… y otra, atendiendo más a los bienes internos, es decir, al servicio social que yo presto con mi profesión y que la justifica en la sociedad", explica Moreno. Partiendo de esa idea, la tesis se centra en averiguar en qué medida el modelo de estudio de la universidad extremeña desarrolla un tipo de profesional u otro, qué equilibra o desequilibra los bienes internos y externos dando alas a la corrupción que tanto preocupa en la sociedad actual. "Cuando mi objetivo al ser maestro es solo ganar dinero se produce un desequilibrio porque me estoy olvidando del bien interno, de lo que la sociedad necesita de mi profesión", señala el autor.
La tesis recoge que existen dos modelos de estudio distintos en las universidades, uno pensado desde el mercado que fomenta la competitividad y otro, comprometido con la sociedad, participativo y solidario. Y en la formación de uno u otro es fundamental el modelo que desarrolle un docente. "Si fomentamos un estudiante individualista, competitivo y desconectado de la sociedad tendremos en el futuro un profesional que puede ser corrupto", sostiene. Y eso tiene perjuicios para toda la sociedad, donde actualmente existe un problema de ética grave, señala Moreno. "Una de las razones de la crisis actual es la corrupción, porque cuando la sociedad se preocupa solo de los bienes externos –lo que el experto define como bienestar– y se olvida de los bienes internos –a lo que llama el bien ser– ahí tiene caldo de cultivo la corrupción, tanto económica, política, profesional…".
 
Así, Moreno advierte que si no se busca ese equilibrio en la universidad, una institución que tendría que ser un referente ético se puede convertir en un elemento donde ya se acepta la injusticia. Y así lo creen una amplia mayoría de los universitarios que han participado en el estudio. El 74% de los 1.017 alumnos encuestados entre los años 2011 y 2013 manifiesta que ve injusticias en la universidad y ante ellas apenas el 15% se asocian formalmente para transformarlas o denunciarlas. Hay más: en los ámbitos profesionales a los que aspiran, una mayoría considera que el valor más ausente es la falta de verdad, de transparencia y de sentido de la justicia y el 58% espera encontrarse corrupción en sus futuros trabajos, especialmente sobresueldos, dinero negro, incumplimientos de horarios, uso privado del dinero público o fraudes a Hacienda, evidencia el estudio.
 
Las respuestas, según Moreno, están condicionadas por la cultura mercantilista en que vivimos actualmente. "¿Estamos haciendo profesionales y ciudadanos o un producto flexible para un mercado que les va a exigir una superespecialización pero que el bien ser va a estar más lejos?". Un ejemplo de ello, según el profesor está en la escasa participación de los alumnos extremeños en procesos electores de la universidad, que no llega ni al 10%, "lo que quiere decir que la ciudadanía no está desarrollada".
 
Con estos datos, el estudio cuestiona en qué medida la universidad hace de laboratorio de reflexión para responder a las problemáticas sociales, "en qué medida genera ética en una sociedad que está deficiente de eso" e invita a reflexionar sobre el desarrollo de la competencia ética en la universidad, "que ha de ser un laboratorio de esperanza para la sociedad". Entre las conclusiones, Moreno destaca que la preocupación por el sentido del estudio y de la ética profesional en la universidad es precaria y evidencia que "cuando un alumno está educado en una visión del estudio solidario y comprometido aspira a ser un profesional comprometido, mientras que los que han entrado en una dinámica del estudio donde faltan valores éticos no los tendrán en cuenta en sus aspiraciones", resume el docente.
 
La tesis, dirigida por Juan Agustín Franco, Jesús Sánchez y M Isabel Fajardo, fue valorada por profesionales de distintas áreas de las universidades de Deusto, País Vasco, Murcia y Extremadura, con las que viene colaborando el grupo extremeño, y obtuvo la máxima calificación.
 

Compartir

También te puede interesar:

Aviso para socios

Tenemos una nueva página web; es necesario que revises y actualices tu área privada y tu perfil, para seguir en contacto.

Muchas gracias, y disculpa las molestias.