Lío jurídico en Italia a causa de un embarazo

Un oportuno parto por cesárea, practicado una semana antes de la fecha para el nacimiento natural, ha echado por tierra la decisión de un tribunal de Roma, que ayer debía decidir de quiénes son los mellizos concebidos por una mujer a la que se le implantaron por error unos embriones que no eran suyos durante una inseminación asistida.
La jueza Silvia Albano debía tomar ayer una primera decisión, tras la denuncia de una pareja que, con el ADN de los fetos en mano, facilitado por el hospital, demostró que los hijos eran genéticamente suyos. El intercambio de embriones se produjo durante una ronda de fecundaciones en la que participaron cinco parejas, de las que cuatro consiguieron que la mujer quedara embarazada. Sin embargo, la naturaleza, tal vez ayudada por los hombres, ha echado por los suelos el planteamiento jurídico de la pareja y ayer se supo que la madre de los tres mellizos había parido por cesárea ya el pasado 3 de agosto en la ciudad de L’Aquila.
“Estamos contentos por el nacimiento, pero sentimos no poder abrazarles”, dijeron los padres biológicos, mientras que la madre que ha alumbrado los mellizos hizo saber, a través de su abogado, que estaba muy contenta. “Nuestros hijos han nacido, están bien, ya los hemos inscrito al registro civil y nadie nos los podrá quitar”, añadió la señora, protegida por el anonimato, al diario La Stampa. Precisamente, el retraso de la inscripción era una de las peticiones presentadas al tribunal por la pareja biológica, que pedirá una indemnización.
Michele Ambrosini, abogado de la parturienta, lo da por descontado, pero alega que será “complejo establecer los varios aspectos del caso”. De todas formas, ambas parejas ya han pedido indemnizaciones millonarias al hospital de Roma responsable del cruce accidental de embriones.
Según la constitución italiana, la madre es la persona que alumbra al niño. Por otra parte, la legalización de la fecundación heteróloga, realizada a través de un donante, ha quitado argumentos a la prueba del ADN, que en este caso esgrimen los padres biológicos.
Los expertos sostienen que el material genético se modifica con el tiempo, por lo que la identidad de un adulto deriva en un 30% o un 40% de los genes recibidos y en otro tanto de lo que le ocurre a lo largo de la vida. El comité nacional de bioética, colectivos de mujeres y varias encuestas públicas han sugerido a las dos parejas que busquen la manera de gozar de los pequeños.
 

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