El Senado Mexicano decretó hace poco que: en México todos los hospitales civiles y privados, constituyeran un Comité de Bioética Hospitalario y en los lugares que se haga investigación con seres humanos, exista un comité de Ética en Investigación.
Bondad. En un principio el ejercicio de la medicina fue sacerdotal-filosófico; hasta hace unos 200 años esta acción se trasformó en racionalismo cientificista-técnico. Tradicionalmente los pueblos primitivos tuvieron a un personaje sacerdote y curandero en una sola entidad; fue el “chamán” de las tribus iniciales en el Asia Central. Los médicos filósofos y sacerdotales, formaron con el enfermo un binomio muy fuerte en el que privó la bondad. Así lo percibimos desde los tiempos de Pitágoras (siglo VI aC) y los demás filósofos presocráticos. El pensamiento helenístico y jónico sobre la relación médico paciente está sintetizado en el juramento hipocrático (500 aC) en el que fue continuado y afirmado por los diálogos de Aristocles, conocido como Platón (427-347 aC) y de Aristóteles (384-322 aC) codificado este pensamiento en su célebre obra Ética a Nicómaco.
Los médicos árabes fueron los sucesores y seguidores de aquel pensamiento helenístico. En los escritos médicos arábigos abundan los aforismos con espíritu bondadoso encomiendo la acción del médico frente al paciente; ponemos a Avicena (980-1037) como prototipo. Esta herencia pasa a la península ibérica. La religión judía con Maimonides (1135-1204) y Asaf como ejemplos, también expresó su bondad, compromiso y afecto de los médicos con sus pacientes, y en las prédicas invocaron la intervención divina. Por cierto estos escritos de judíos fueron hechos en el idioma arábigo. La otra religión monoteísta, la cristiana, nos pide que en cada enfermo el médico vea a Cristo que sufre.
Muy lejano a nosotros en lo geográfico y cultural, es la medicina oriental de Buda, (558 aC) y Confucio (551-459 aC) también en ella palpita lo humanitario de la relación médico paciente. Insensiblemente se ha transformado; cada día el médico es menos filosófico-sacerdotal, y cada día es un frío racionalista técnico–científico. La deshumanización es total, la robotización ha llegado. La máquina desplaza al médico-hombre. Casi no hay diálogo ni contacto entre el médico y su paciente pues la maquinaria se interpone. Ya no se palpa ni percute, ni se inspecciona. Los diagnósticos y tratamientos se hacen a distancia. El fenómeno cibernético a todos nos fascina; al robot sólo le falta tener la inteligencia y la moral del ser humano; pronto lo lograrán con el desarrollo técnico de la inteligencia artificial. En lo emocional ya existen robots que manifiestan enojo o alegría en su relación con los humanos (Kismet).
En lo moral hay robots que determinan qué decisión genera menos males según una lógica simplista. Los marcadores biológicos son útiles, como auxiliares en un fino diagnóstico bioquímico y genético. Ahora el enfermo se muere solo, con artefactos de plástico y químicamente puro.
La utilidad. El concepto de bondad es anacrónico y… ridículo en esta era del postmodernismo donde el pragmatismo y el utilitarismo de J. Betham (1748-1832) se han enseñoreado; pero acordes con la comercialización actual, los comités hospitalarios serán útiles a los ofertantes de servicios médicos y los usuarios. Los comités están para vigilar las ventajas del desarrollo científico con el humanismo, respetando a la dignidad humana. Éste fue el sueño de Van Rensselaer Potter y los bioeticistas que le han seguido.
La consigna es aplicar la ciencia con conciencia moral, con humanismo y humanitarismo. Torres Bodet (1902-1974) nos escribió “…nunca ha sido cómodo ni fácil vivir, porque entraña unir acciones e inhibiciones… pero se puede comprender y compadecer…” Éste el reto del médico moderno frente a la enfermedad o frente a la investigación; estarán el consentimiento informado, a la eugencia, a la voluntad anticipada, a la reproducción asistida, al estatuto jurídico del embrión humano, hay que matizarlos con los valores morales. En el diario ejercicio de la práctica médica siempre habrá dilemas que resolver; escoger el mejor bien o el menor mal, pues así lo pide la plasticidad de la mente humana.
La legalidad. El decreto del Senado fue el 14 de diciembre de 2011, y la publicación en el Diario Oficial de la Federación: Tomo DCCIX, número 24 le da el carácter de obligatoriedad de formar los comités hospitalarios.
Fuente: www.ntrzacatecas.com