La Sociedad Internacional de Bioética (SIBI), referente mundial en la materia con sede en Gijón, es una entidad sin cabeza y sin voz desde hace año y medio. Exactamente el mismo tiempo transcurrido desde la última ocasión en la que la alcaldesa de la ciudad, la forista Carmen Moriyón, dio señales de vida en alguna de las responsabilidades que le competen como presidenta de la fundación que rige los destinos de la sociedad. No hay presupuesto para 2015; el de 2014 no se ha ingresado a falta de dos días para que acabe el año; dede marzo, la empresa que llevaba la administración de la entidad dejó de hacerlo por los impagos y las dos únicas trabajadoras de la plantilla, en el paro, y están en grave peligro acontecimientos como el IX Congreso Mundial de Bioética, que debería haberse celebrado en la próxima primavera. Todas las alarmas llevan sonando desde hace meses y, pese a las reiteradas peticiones de los grupos de la oposición y el "sinfín de cartas" remitidas a Moriyón por el fundador y presidente del Comité Científico de la SIBI, el gijonés Marcelo Palacios, la alcaldesa de Gijón sigue sin convocar al patronato y se enroca en un silencio que Palacios asegura no compender.
Así lo ha manifestado el médico y ex europarlamentario socialista este mediodía en la sala de prensa del Ayuntamiento, arropado por los concejales Santiago Martínez Argüelles (PSOE), Manuel Pecharromán (PP) y Cristina Tuya (IU-Los Verdes) en representación de toda la oposición municipal. Palacios ha recordado que la última reunión con Moriyón –también médica de profesión– se celebró a mediados de 2013, cuando se aprobaron las cuentas para este año: 94.000 euros de los que solo se han recibido 36.000, a pesar de que el Pleno forzó el pasado julio la tramitación de otros 34.000.
Según ha recordado el portavoz socialista la notificación de esa dotación "no se trasladó a la SIBI hasta el 22 de diciembre", y el dinero efectivo no ha llegado todavía. "Eso deja un plazo de una semana para justificarlo; algo que no se hace con ninguna otra entidad de este Ayuntamiento", ha añadido Martínez Argüelles, para quien la SIBI atraviesa una "situación dramática" y está "paralizada en la práctica".
retirada de patronos
Lo sucedido este año se añade a una situación ya complicada por la retirada en 2013 de dos de los patronos más potentes de la Fundación –el Grupo Masaveu y Alsa–, la rebaja de algunas aportaciones "hasta en 21.000 euros", según recordó Marcelo Palacios, y el incumplimiento presupuestario de otros socios. La situación llegó a tal punto que, a finales de octubre del pasado año, la SIBI quedó "sin disponibilidad económica": una quiebra que se solucionó temporalmente merced a un acuerdo de emergencia con la empresa que contrataba a las dos trabajadoras de la entidad. Pero la situación se hizo insostenible cuando, a principios de este año, Carmen Moriyón rehusó firmar el crédito para cubrir esos gastos alegando que no habían sido aprobados por el patronato que ella misma debía haber convocado.
El hecho es que, de los siete patronos iniciales, ahora mismo solo se mantienen el Ayuntamiento de Gijón, la Universidad de Oviedo y el propio Marcelo Palacios, además de otros colaboradores regulares como la Junta General del Principado de Asturias, el Gobierno autonómico, COFAS o la Fundación Areces. Y que el principal de ellos –"el padre de la SIBI", según su fundador– está haciendo una dejación absoluta de esa "paternidad". Hasta el punto de que, como era costumbre hasta este año según Palacios, no ha remitido a la Fundación Areces y al Principado, las cartas por las que se les solicita su aportación.
proyección internacional
Exactamente igual que si se quisiera ahogar a una entidad que toda la oposición considera como un agente de "identidad" y de "proyección internacional" de Gijón, como ha subrayado Santiago Martínez Argüelles, que sospecha que Foro está verificando un "proceso de vaciado de contenido y aislamiento y drenaje economico" de la SIBI. Otra cosa es que se sepa por qué, en una entidad que no había suscitado ninguna controversia política desde su fundación en 1997.
"No entendemos cuáles pueden ser los motivos por los cuales la presidenta no convoca el patronato, pero son una muestra más en todo caso de la falta de diálogo de este Gobierno, que conlleva un problema muy importante: la dificultad de l a SIBI para seguir funcionando", ha dicho Cristina Tuya. Por su parte, Manuel Pecharromán ha diagnosticado "una situación anómala desde hace años" a pesar de que "por activa y por pasiva hemos intentado que la situación se normalizara".
El concejal popular, como sus compañeros, ha instado a Moriyón a que se "tomen decisiones" y se convoque el patronato. Y Martínez Argüelles le ha pedido "que asuma el liderazgo que le corresponde para buscar patronos y fondos adicionales. 'Liderazgo' es una expresión incompatible con Carmen Moriyón, pero que haga un esfuerzo", ha añadido.
"renuncia formal"
El gesto político de la oposición se une al de Marcelo Palacios saliendo a la palestra; una acción significativa en un hombre siempre discreto que invoca el Artículo 7 de los estatutos de la SIBI y su competencia de tomar todas las decisiones "que vayan en beneficio de la entidad", pero se resiste a encabezar "una pequeña revolución interna" para convocar el patronato junto a los un tercio de los patronos, algo a lo que también le confieren potestad los estatutos.
"Me parece que lo más razonable es que se lleven las cosas por la vía del buen entendimiento", ha dicho Palacios que, no obstante, ha admitido que el pasado octubre invitó a Carmen Moriyón a "considerar tu renuncia formal" en caso de no asumir sus responsabilidades como presidenta de la Fundación. Una "solicitud correcta, juiciosa, razonable", según Palacios, a quien le consta por el jefe municipal de Protocolo que todas sus cartas han llegado a la Alcaldía.
Aún así, Palacios sigue siendo partidario de un diálogo que garantice la pervivencia de "una entidad que nos va a superar, a mí, a esta presidenta y a otros presidentes": "Si hubiera inconvenientes, se dicen, se hablan, se discuten y se valoran. Pero no se guarda silencio sabiendo que se hace daño a esta entidad".
Un daño que puede ser muy grave: "El problema de la SIBI es económico, pero ese no es el principal", ha recordado Marcelo Palacios: "El problema es que puede decirse en este momento que, al no funcionar su patronato, está descabezada y no pueden cubrirse situaciones de tipo normativo". Como por ejemplo, el requerimiento de "presentar el balance y la previsión de actividades ante el Protectorado de Fundaciones", que "podría llamar al orden" a la SIBI.
Fuente: Asturias24