Con la salida del señor David Devesa del Partido Popular y su renuncia como concejal, han surgido numerosos catedráticos de la ética y de la dignidad política. Numerosos profesores que nos marcan elcamino al resto de los ciudadanos, a los que nos piden que les obedezcamos en sus lecciones magistrales. Dice el ya ex concejal Devesa que se va por la corrupción, por a falta de democracia interna y transparencia en el PP y que permanecer como concejal supondría una falta de ética. No seré yo el que defienda a los populares en sus fangos de corrupción a nivel nacional y también autonómico. Falta todavía mucha limpieza y regeneración.
Han sido varios los maestros de la ética y de la dignidad política los que esta semana se han subido a los estrados, profesando sus enseñanzas sin atender a sus propias experiencias. Rubén Martínez, Agustín Navarro, Gema Amor y el propio David Devesa se han encaramado en las tribunas de la ética y de la dignidad. Y todos ellos han puesto en duda mi ética al seguir como concejal no adscrito.
Desde hace 6 meses, soy concejal no adscrito porque las leyes municipales, las leyes electorales y la Constitución Española me permiten que ejerza todos mis derechos dentro de la más absoluta legalidad. Repito, dentro de la más absoluta legalidad.
Si el grupo socialista no está de acuerdo con estas leyes, si estas leyes no les parecen adecuadas, el PSOE tiene más de cien diputados en el Congreso y unos cuantos senadores en Madrid para proponer que se cambien.
Yo me presenté en las últimas elecciones con el PSOE, con el único objetivo de trabajar por Benidorm y por sus ciudadanos. Cuando estuve en el gobierno, trabajé lo mejor que supe para conseguir un Benidorm con más bienestar, con mas turismo y con mas empleo. Cuando los concejales socialistas decidieron que ya no les hacía falta y que lo mejor era moverse del ideario socialista para pactar con los liberales, yo seguí en el mismo sitio. Yo no me he movido. Yo no acato día sí y día también, todos y cada uno de los deseos de los liberales, olvidándome de mi programa electoral. Yo no levanto la mano y agacho la cabeza.
Yo no me he movido. Son otros, son los concejales socialistas los que se han movido. Yo sigo en el mismo puesto. Yo ahora sigo trabajando como concejal no adscrito en la oposición y sigo trabajando con mi único objetivo de mejorar la vida de Benidorm y de sus gentes.
Hay otros políticos que también se han movido y ahora quieren darme lecciones de ética y dignidad. Políticos cuyo único objetivo es detentar el poder a cualquier precio y que ahora se proclaman verdaderos maestros de la ética y de la dignidad.
Hay quien para ser alcaldesa no le importó romper a su partido y no le importó engañarlo presentando una lista en el último minuto. Y, ahora, no le ha importado traicionar a sus electores, seguramente todos de derechas, y pactar con los socialistas para colocarse y conseguir el poder de cualquier manera.
Hay quien para ser alcalde, no le importa ceder todo el poder que el PSOE ganó en las elecciones a otro que apenas tiene tres concejales. ¿No es esto ser tránsfuga? ¿No es tránsfuga el que, con su voto, entrega el poder a otro partido que no ha ganado las elecciones? ¿Quiénes se han movido? ¿No serán tránsfugas todos los concejales del grupo socialistas, los que en los plenos siguen levantando la mano y agachando la cabeza?
Y algunos de estos socialistas, ¿ ya no se acuerdan de qué no les importó dejar de ser militantes de su partido, el de toda la vida, para conseguir la Alcaldía con el voto de un tránsfuga? Ese es su discurso de la ética y la dignidad.
Y finalmente, hay quien quiere darme clases de ética y dignidad. Hay quien por la mañana renuncia de su partido porque está lleno de corrupción y sale corriendo para Madrid sin importarle sentarse con Mario Conde en un programa de televisión. Y hay quien usa la ética y la dignidad para ser alcalde y presidente de su partido, sin importarle pagar la cuota a muchos extranjeros y afiliarlos a todos juntos en un mismo piso.
Para todo esto, no nos hacen falta sus lecciones.
Fuente: http://www.diarioinformacion.com/opinion/2013/07/09/sobran-catedraticos-etica/1393582.html