Susana Vidal: “Aborto, minería y matrimonio gay son temas para la bioética”

Uruguay dará la próxima semana un primer paso con la realización de un congreso que pretende concluir con un borrador para presentar la iniciativa. La encargada del Programa, la especialista cordobesa Susana Vidal, dijo que Uruguay tiene suficientes temas como para ser abordados por estos comités.

 
-¿Por qué es importante para un país tener un Comité Nacional de Bioética?
-Por varias razones. El Comité de Bioética es una suerte de grupo o colegiado de expertos y representantes de distintos sectores con una mirada plural, independiente y que abarque distintas áreas del conocimiento. Y tiene que ser independiente de cualquier tipo de influencia económica o política para debatir sobre temas que tienen que ver con las ciencias de la vida, con el progreso científico, con las tecnologías emergentes y que evidentemente no pueden ser más debatidas por sectores cerrados. Lo que interesa es debatir temas importantes como los que ha tenido Uruguay últimamente. Y ver cómo recoger los valores que representan los distintos sectores de la sociedad en un ámbito deliberativo.
 
-Uno tiende a asociar la bioética a temas relacionados con la medicina o la ciencia, ¿tiene otros campos de actuación?
-Por lo menos desde nuestro enfoque, desde la Unesco, la bioética tiene una atención particular a la vida en general -en todas sus expresiones no solamente a la vida humana- a los problemas éticos relacionados a la vida, a la ciencia y a las tecnologías emergentes. En ese sentido el campo es mucho más amplio, porque además este objeto de estudio se analiza con atención a los problemas sociales y medioambientales; es decir: la vida en donde esté, contextualmente analizada. Hay distintos niveles de debate bioético. La bioética global: preocupada por el cambio climático y por la distribución de justicia y recursos en el mundo. Y en el otro extremo hay una bioética individual, que tiene que ver con la relación de un paciente con un médico, por ejemplo. Se juegan cuestiones de valores, de derechos y de principios éticos. Entonces el Comité de Bioética se preocupa de los grandes temas nacionales. Es un comité que puede identificar problemas éticos en la sociedad, que están en el debate público. Puede recibir consultas de distintas esferas del Estado para asesorarlo. De alguna manera viene a aportar una visión desde los valores, los derechos y los principios éticos del problema que está en debate.
 
-¿Cuáles son los últimos temas que han estado en discusión en Uruguay que a su juicio merecerían tener una mirada desde la bioética?
-Sin lugar a dudas la Ley de Salud Sexual y Reproductiva, por todo lo que tiene que ver con el aborto, es un tema que hubiera sido prioritario para un Comité de Bioética. Pero creo que hay otras cuestiones que hoy están un poco laterales a esa ley, pero van a abrir un debate, como el matrimonio igualitario. Por ejemplo se van a abrir temas sobre cómo las nuevas parejas pueden tener hijos y en ese sentido abre una serie de debates relacionados con la salud sexual y reproductiva: adopción, alquiler de vientres, fertilización asistida. Y también está el tema de la investigación biomédica, algo central en lo que Uruguay está bastante avanzado, pero creo que es un tema importante como para que esté bajo este paraguas del comité, que puede dar los grandes lineamientos éticos para el diseño de políticas públicas. Otro tema importante es el medioambiental, que se ha discutido mucho -la minería, el puente sobre la Laguna Garzón, las plantas de celulosa- son temas que inciden en la vida de las personas y de las plantas y los animales, y por tanto es tema de la bioética.
 
-O sea que tiene un campo de participación bastante amplio.
-Sí, la idea de la Unesco en este sentido es un poco ampliar el campo objeto de estudio y sacar el concepto de que lo "bio" de lo bioético no refiere solo a la biomedicina; refiere a la vida y en tanto eso, entran una cantidad de temas.
 
-¿Cuál es la situación de otros países de la región, por ejemplo, con respecto a la bioética? ¿Hay comités de este tipo instalados?
-Sí, y cada vez más. Europa y Estados Unidos tienen antecedentes más lejanos en el tiempo y mucha experiencia. En la región hay muchísimo movimiento. Hay comités creados, pero muchos menos de las iniciativas que hay para crearlos. Hay en El Salvador, Jamaica, Haití, Cuba y Trinidad y Tobago. En Colombia recién se aprobó una ley, en Brasil la ley está hace cinco años tratando de salir; en Argentina hay tres comités nacionales de bioética, lo cual no es una alegría porque tendría que haber uno solo. Bolivia tiene un comité y en Perú hay iniciativas que no se han concretado. Hay mucho movimiento.
 
-Y entonces en Uruguay , con la variedad de temas polémicos que se han ido planteando desde el Parlamento, ustedes en la Unesco consideran que es necesario que haya un Comité Nacional de Bioética.
-Nosotros vemos que un comité es precisamente un foro plural de discusión que no tiene que tener otros intereses que puede tener el ámbito de debate político. Por otro lado, estos comités pueden servir como una especie de modelo deliberativo para la sociedad, si es que se mantiene la forma que estos comités deberían tener. La base en la que se sustentan es la deliberación argumentativa, es decir que las personas participan para poder dialogar y que tratan de construir algún tipo de consenso que pueda ser un asesoramiento para el diseño de una política. Y lo otro interesante es que estos comités también pueden ser mediadores entre el marco normativo internacional y las políticas públicas. Por ejemplo, tenemos en ética y en bioética de la investigación muchísimas normas internacionales que no tienen poder vinculante para el país. La manera de mediar entre estos principios universales que necesitan ser contextualizados a la cultura y las características de este país puede ser también parte de la tarea de estos comités. Nuestra idea es promoverlo, después se decidirá.
 
-¿Cómo estarían conformados los comités?
-Eso depende de los países, hay países en los que están bajo la égida del Poder Ejecutivo, otros que son interministeriales, pero no pueden estar representados por funcionarios políticos. Lo importante es que haya representación de la sociedad civil, que es lo de lo que más se habla, pero menos se logra: organizaciones no gubernamentales que puedan tener una voz activa en estos temas. La idea de estos comités es que haya una representatividad directa de la sociedad civil. Que ayuden a esclarecer conceptos, clarificar el terreno de discusión y no decir qué está bien o mal.
 

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