¿Una menor embarazada puede abortar sin informar a sus tutores? ¿España tomó la decisión correcta al repatriar a misioneros infectados de ébola? Una persona con VIH, ¿debe informar a su pareja antes de mantener relaciones sexuales? ¿Los padres de un menor obeso deben perder la patria potestad? Estas preguntas sustentan los casos que han analizado y debatido en los últimos tres meses los 192 alumnos de Filosofía y Ética de cuarto curso de la ESO de los institutos de Vegadeo, Navia y Tapia. Ayer se dieron cita en la Casa de Cultura de Tapia para exponer sus conclusiones en la segunda edición de esta suerte de congreso científico que ha sido bautizado como 'Bioética en las aulas: aprendiendo a decidir'.
Impulsado por el Comité de Ética del área sanitaria I, con cabecera en el hospital de Jarrio, ha suscitado el interés de otras comarcas: «El área de Avilés está intentando copiar el modelo», señaló Sergio Gallego, presidente de la Comisión Asesora de Bioética del Principado, que calificó como «espléndida» una iniciativa que ayuda a los jóvenes a «aprender una metodología de abordaje de los problemas éticos».
El tratamiento de cada caso fue idéntico: un aproximación legal, un análisis sociológico y una conclusión sostenida en principios éticos. Con estas herramientas, los estudiantes tapiegos llegaron a la conclusión de que una menor debe informar a sus tutores -o a algún adulto cercano- antes de someterse a un aborto, pero «no puede ser obligada a hacer algo que no quiere».
Por su parte, los alumnos del instituto de Navia que examinaron el caso de los misioneros Miguel Pajares y Manuel García Viejo y las consecuencias que tuvo para la enfermera Teresa Romero, afirmaron que los misioneros no debieron ser repatriados. Arguyeron falta de seguridad, escasa preparación del personal para afrontar infecciones como el ébola e, incluso, la situación de crisis económica del país.
Sus argumentos no dejaron indiferentes a sus compañeros, que aprovecharon el turno de preguntas para plantear si se mantendría el argumento en caso de ser uno mismo el afectado. También, si el contagio en España no fue «un toque de atención» para que «todos los países se pongan las pilas» y ayuden a sofocar la epidemia en África.
Respecto al caso de obesidad infantil, que también fue analizado por un grupo de estudiantes del instituto de Navia, la conclusión fue que sí hay que retirar la tutela a los padres y sobre el VIH, los alumnos de Vegadeo concluyeron que «la verdad siempre tiene que ir por delante» y que «la mentira se puede volver contra ti».
Fuente: El Comercio