La propuesta para el establecimiento de una educación «humana» desde el planteamiento de la bioética que realizó ayer el profesor Christopher Recio Sobrino removió en su silla a más de uno de los asistentes a la segunda jornada del VIII Congreso Internacional de Bioética. «El dolor debe estar patente, no deben quitarse las luchas entre los niños», manifestó el ponente. «Nosotros optamos por exhibir el dolor, la crueldad y las injusticias humanas, no para que disfruten con ello, sino para entender el sufrimiento».
Recio reconoce que aunque nadie quiere ver a sus hijos pasar un trance difícil, a largo plazo es beneficioso mostrarles estos contenidos. «Es la única manera de que los actos más atroces de la Humanidad cesen», apunta el docente. Su propuesta, apelando a un enfoque desde la ética y la bioética para avanzar hacia una educación «más humana», incluye, no sólo introducir el dolor y el sufrimiento en la educación, sino investigar aquello que no se permite hacer en este momento y que está frenado por la cantidad de contenidos que, a diario, se nos ofrecen en internet. «El objetivo es crear un mundo donde la coherencia pueda existir», añade Recio Sobrino.
El ponente, que reconoció que sus planteamientos no serán del gusto de todas las familias, abogó por mostrar a los niños la manipulación que realizan las multinacionales, las actividades vinculadas a la mejora genética o la introducción de alimentos transgénicos. Sólo de esta manera se podría implantar «un sistema educativo ético». En el salto a la educación superior, este experto es partidario de incorporar, al menos durante un año de los estudios, una asignatura de ética o bioética, con profesores ajenos a la especialidad que se curse «porque sólo de esa manera se puede generar debate» sobre estos planteamientos en la Universidad.
El no entender el dolor y el sufrimiento es, en muchos casos, la razón de una decisión acertada o no acertada cuando se presentan los dilemas bioéticos, aseguraron algunos de los participantes en la jornada de ayer del congreso de al SIBI.
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