Marlise Muñoz, texana de 33 años y embarazada, se encuentra en muerte cerebral tras sufrir un colapso el pasado noviembre cuando se encontraba en la semana 14 de gestación y, desde entonces, está siendo mantenida con vida por decisión del hospital que la trata, a pesar de la oposición persistente de su familia que había demandado al centro médico.
Este viernes, el juez R.H. Wallace ha sentenciado que el hospital John Peter Smith, situado en Fort Worth (Texas), debe cesar el soporte vital artificial a la mujer. Durante el juicio, en el que el magistrado ha escuchado los argumentos de ambas partes, los médicos han reconocido que el feto era inviable, informa AP. El centro médico tiene de plazo hasta el lunes a las cinco de la tarde (las seis, en la John Peter Health Network aprecia el impacto potencial de la sentencia tomada y la importancia para todas las partes implicadas. Vamos a buscar la asesoría de la oficina del Fiscal del Distrito del Condado de Tarrant para llegar a la mejor solución", ha explicado el centro médico en un comunicado.
El marido de la mujer, Erik, ha llorado de emoción tras escuchar el veredicto. Éste ya había declarado, en varias ocasiones, el deseo de la pareja, ambos paramédicos, de retirar la ayuda artificial si se daba esta fatídica situación en algún momento. La defensa del matrimonio había expresado que "mantener a la mujer con vida podría afectar a otras mujeres durante meses ha sido foco de debate entre La legislación en Texas obliga desde 1999 a mantener las funciones vitales de la madre mientras el feto sea viable. Durante el juicio, el magistrado no ha determinado si la ley de Texas es constitucional.
Ante estas declaraciones, otros expertos habían sostenido que el centro médico no estaba aplicando de forma correcta la regulación. En 48 Estados de los 50 que conforman la nación, los médicos no necesitan autorización de la familia para retirar la ayuda artificial al enfermo. Tan solo Nueva York y Nueva Jersey tienen en cuenta, por ley, las creencias religiosas y los deseos de los allegados de estos enfermos, según informa The New York Times.
Fuente: El País