Una nueva ética periodística requiere decir ’no’ al discurso del odio.

Frank La Rue, relator especial de Naciones Unidas para la libertad de prensa reclamaba recientemente «una nueva ética periodística para hacer frente al discurso del odio». Lo hacía el 2 de julio pasado en Florencia, en un encuentro que reunió a unos 70 profesionales de la información. Participaron periodistas, community manager de varios diarios italianos y europeos, expertos de asociaciones que luchan contra las discriminaciones y representantes de organismos internacionales, como la Federación Europea de Periodistas (FEP).
Se trataba de un seminario intensivo organizado por la Associazione Carta di Roma en el ámbito de un proyecto europeo (PRISM) promovido por Arci. La entidad organizadora explica en su página web que se trataba «de una ocasión para reflexionar sobre el periodismo en tiempo de populismos y de la revolución digital. Se discute de las responsabilidades de un jefe de redacción de aceptar o no los comentarios que incitan al odio.»
En este artículo se preguntan «¿qué retos e interrogantes plantea a los community manager y a los periodistas el odio desenfrenado en la web? "El periodista no puede quedar pasivo ante los discursos de odio, sino puede convertirse en cómplice. Al contrario, tiene la responsabilidad de denunciar las afirmaciones racistas. Pero son sobre todo los medios quienes tienen el deber de activar los procedimientos de moderación para suprimir los comentarios de odio y de vetar a sus autores", ha defendido recientemente Ricardo Gutiérrez, secretario general de la Federación Europea de Periodistas (FEP). Gutiérrez se adhirió a los elogios de Carta di Roma por la decisión del equipo de comunicación social de La Stampa –que era uno de los participantes en el seminario de Florencia– de poner freno a los comentarios racistas generados por una noticia publicada en la página de Facebook de este periódico.»
«La noticia en cuestión hacía referencia a una niña, de nombre Nicole y con un coeficiente intelectual superior al de Einstein. La noticia causa un gran revuelo en parte porque la pequeña –que vive en el Reino Unido – reside en un remolque, en unas condiciones muy lejos de ser consideradas como ideales para el desarrollo de sus capacidades. Pero hay otra circunstancia: Nicole es romaní y es esto lo que los usuarios de Facebook no aceptarán; los comentarios racistas y que incitan al odio, olvidando completamente el contenido de la noticia, empiezan a multiplicarse.»
«El diario, en cambio, con su toma de posición, ha ido más allá y ha hecho suyo el llamamiento de la emisora alemana ARD, que unos días antes se dirigía a sus usuarios pidiéndoles de oponerse y de hablar de "vergüenza" a los instigadores de odio. La Stampa, efectivamente, ha pedido a sus lectores "aislar quién expresa este tipo de opiniones, no responderlas y en todo caso hacérnoslo saber a nosotros en correo privado. La iniciativa de los periodistas contra el discurso del odio sale de Italia y se difunde en Europa, en espera de nuevas adhesiones de medios o de compañeros a nivel individual.»
 

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